.. Dejamos la intensa ciudad de Berlín para dirigirnos hacia el norte y llegar el estuario del río Vístula en el mar Báltico. Nuestra siguiente parada era Gdansk (Danzing en alemán), capital de la Pomerania, al norte de Polonia. En el camino nos cayó un diluvio..

La ciudad perteneció a la Liga Hanseática y destacó por su puerto de mercancías; uno de los más importantes del mar Báltico por su tráfico de cereales.

En la década de los ochenta del siglo XX , Gdansk se hizo mundialmente famosa al liderar una huelga el electricista Lech Walesa en los astilleros de la localidad y fundar el primer sindicato independiente del bloque soviético. Este hecho tuvo mucha importancia y fue uno de los primeros pasos para el desmembramiento de la URSS..

La primera impresión de la ciudad, fue muy positiva. Nos dedicamos a recorrer el centro con las casas de ladrillo y calles empedradas con cierto aire flamenco.

Nos llamó la atención, la cantidad de personas que circulan por las calles más comerciales y su amabilidad cuando preguntamos por alguna calle o monumento. Los polacos son amables y muy creyentes. Más del 90% de su población es católica y con la llegada de Juan Pablo II al papado en 1978 afianzó más el catolicismo en el país..

Al centro de la ciudad, se puede acceder por alguna de sus tres históricas puertas; la Puerta Alta, la Dorada y la verde. Esta última, da acceso a la calle Dluga, con una variedad de fachadas de colores de las casas burguesas que continúan a lo largo de la calle del Mercado (Dlugi Targ).

En los alrededores; en la mayoría de las casas bajo la terraza, esconden una escalera que conduce a los sótanos, es una construcción muy típica de la ciudad.. Nos dirigimos hacia el puerto fluvial; situado en el río Motlava, afluente del Vístula, que se une en su desembocadura, en un gran delta que forma el río en la bahía de Gdansk. La zona está siempre muy ambientada..

Como era domingo, un gran mercado de antigüedades se extendía a lo largo de los muelles. En él; se podía encontrar todo tipo de utensilios caseros, muebles, ropas, juguetes, aparatos y muchos cuadros..

La mayoría de las personas que exponían sus pertenecías para venderlas eran ciudadanos humildes.

..Con ganas de desprenderse de objetos que le podían reportar unos “zlotys” extras a su modesta economía..

Llegamos hasta la enorme grúa medieval de Brama Zuraw, un tesoro histórico de la arquitectura de Gdansk del Siglo XIV que domina el paisaje sobre el río.

Está formada por una gran estructura de madera incrustada entre dos torres fortificadas; en su interior existe un museo dedicado al mar.

Al salir de la gran grúa, toda la calle estaba invadida por el público de una curiosa procesión católica guiados por unos jóvenes que transportaban unos enormes altavoces a sus espaldas..

Como pudimos, atravesamos la ribera del Motlava para salir de esta marea humana.

Nos dirigimos hacia los famosos astilleros donde nació el movimiento social anticomunista, católico y pacifista de Solidaridad.

En el año 1980 Lech Walesa y algunos compañeros crean esta asociación con la idea de crear un sindicato libre del poder ruso. En años anteriores, hubo otros intentos de crear sindicatos similares en otros países de la órbita socialista, pero fueron aplastados (Primavera de Praga).. El sindicato Solidaridad llegó a tener más de 10 millones de afiliados..

La visita a los astilleros, es una recopilación de los acontecimientos ocurridos en Polonia, durante los años 80. En la fachada innumerables placas de metal ilustran la historia de estos hechos históricos ocurridos en Gdansk y sobre la influencia de Lech Walesa. Llama la atención el memorial dedicado al padre Jerzy Popieluszko (1937), joven sacerdote que soportó las humillaciones a las que eran sometidos los aspirantes al sacerdocio durante el servicio militar, en la época comunista.

En el año 1980 se identificó con los problemas de los obreros en contra del comunismo y adoptaron como únicas armas, un rosario y las fotos de la Virgen y del Papa Juan Pablo II..Ayudó a los obreros en huelga y a sus familias y cedió su casa para la celebración de muchas reuniones Clandestinas, dedicadas a fomentar los ideales de libertad y solidaridad.. Fue el organizador de las misas por la patria que congregaron a miles de obreros…

Fue sentenciado a muerte por las autoridades comunistas. Secuestrado y torturado salvajemente y asesinado el día 19 de octubre de 1984 con 37 años. Su cadáver; brutalmente desfigurado, fue arrojado al río Vistula.. El pueblo polaco tras el salvaje asesinato, se lanzó a la calle.. Su entierro, congregó a casi medio millón de personas, más de mil sacerdotes y diplomáticos de todo el mundo se reunieron ese día para dar el último adiós al joven sacerdote. Entre los asistentes, destacó el premio Nobel de la Paz de 1983..Lech Walesa.. Futuro presidente de Polonia (1990-1995)..

Tras este emotivo recuerdo, me situé en el centro de la plaza de Solidaridad donde se ubica el monumento a los trabajadores caídos durante los disturbios de Diciembre de 1970. Tres cruces de gran tamaño, con unas anclas en su extremo, conmemoran las revueltas de los trabajadores que fueron asesinados brutalmente por la policía..

El monumento se inauguró en Diciembre de 1980 y fue el primer monumento que se levantó contra la opresión comunista..

Abandonamos la plaza con un sentimiento de tristeza y admiración por el pueblo polaco. Y recordamos el triste episodio de agosto de 1944, cuando se levantó el pueblo contra los invasores alemánes y rusos… El resultado fue la destrucción total de Varsovia y la muerte de más de 200.000 polacos..El siglo XX, no fue nada favorable para este país..

Hoy ha amanecido el día muy frío. Entramos hacia el centro a través de la Puerta Verde hasta la Fuente de Neptuno; símbolo de la ciudad, situada delante del edificio de la Corte de Arturo; donde se reunían los seguidores del legendario rey Arturo.

La fuente data de 1633 y cuenta la leyenda, que Neptuno cansado de ver como echaban monedas a la fuente, dio un golpe con su tridente y las convirtió en oro..Desde entonces, el famoso licor de Gdansk Goldwasser, lleva pequeñas partículas de oro..

La calle Mariacka es una de las más curiosas del centro de Gdansk.

No es muy larga; acaso unos 250 m. Empieza en la iglesia de Santa María y llega hasta la Puerta Mariacka, que te conduce al río Motlawa.
Todas las viviendas, poseen una pequeña terraza con una escalinata que llega hasta la entrada de cada casa y otra que te lleva hasta el sótano, donde desde hace siglos existen pequeños artesanos del Ambar.

Gdansk, es la capital del Ambar Báltico, que se origina a partir de las gotas de resina fósil de las coníferas que tras 70 millones de años adquiere una textura de piedra semipreciosa..

Anochece en la ciudad que va adquiriendo otro aspecto muy diferente a la mañana. Una fina lluvia muy constante da un brillo muy especial a los edificios, que se reflejan en el suelo y crean unos juegos de sombras muy peculiares..

Me dirigí hacia la fuente de Neptuno y en la puerta principal del palacio de la Corte de Arturo, me refugié de la constante llovizna.

Miré hacia el cielo, la lluvia había cesado y unas nubes oscuras, daban una imagen muy dramática del entorno..

La torre del Ayuntamiento destacaba sobre los demás edificios y me hizo recordar la historia de Oscar Matzerath, el narrador e inclasificable protagonista de la genial y complicada novela de Günter Grass, el Tambor de Hojalata.


Intenté recordad algunos de los capítulos y episodios de la vida de Oscar, el niño que en su tercer cumpleaños, le regalan un tambor de hojalata y simula una caída; que pone como excusa, para no crecer más..
Lo único que evoluciona, es su mente y un don que demuestra su descontento con lo que le rodea . Cuando grita de una forma extremadamente aguda, rompe los cristales que saltan hechos añicos bajo el interminable sonido del tambor.. Oscar desarrolla su vida en Gdansk y en uno de sus actos de rebeldía; subió a la torre del Ayuntamiento y comenzó a tocar el tambor y a gritar con mucha intensidad..En pocos segundos los cristales de las casas empezaron a saltar y las personas y carruajes que circulan por la calle huyen despavoridos ante la lluvia imprevista de cristales… Miré por última vez hacia la torre y me pareció ver una escurridiza sombra que se escondía tras las campanas.. Detrás de la fuente de Neptuno, muchas caras situadas en la fachada, parecía que me observaban..

Aligeré mi paso y de vez en cuando lancé una fugaz mirada hacia el campanario.. La lluvia volvía a caer con insistencia.. La calle estaba desierta..





