Tras pasar varios días en la preciosa ciudad de Dresde y en la bulliciosa Berlín, nos dirigimos hacia la frontera de Polonia. La primera ciudad que visitamos fue Gdansk; la antigua Danzig alemana, a orillas del mar Báltico. Seguimos por la costa Báltica hasta la Península de Hel y el Parque Nacional de Slowinsky, donde subimos y recorrimos la impresionante duna.. Dejamos la costa para dirigirnos más al sur y parar unos días en la capital, Varsovia. Después visitar el impresionante y emotivo Santuario de la Virgen Negra de Czestochowa y finalizar en Cracovia..

Polonia fue una sorpresa para todos.. Es un país Eslavo con gente muy hospitalaria y agradable que choca con la convulsa historia que ha padecido en los últimos siglos.. El origen de Cracovia, se remonta al Siglo VI, donde en la Colina del Wawel, se instalaron las tribus Eslavas.. En el Siglo X, se convierte en un importante centro de comercio. A partir de aquí, la historia de la ciudad es complicada, en diferentes épocas ha sufrido invasiones, particiones y dependencia de distintos países.

Tras la caída de Napoleón, Polonia se vuelve a unificar, pero Cracovia se queda como una república independiente. Tras la segunda Guerra Mundial, el país se reunifica y Cracovia vuelve a ser una ciudad de Polonia.. Tras la ocupación Nazi en la II guerra mundial; Polonia pasó a ser una república popular bajo el control de la URSS. Tras la caída del muro, el sindicato Solidaridad y su presidente Lech Walesa logran en 1980 su independencia e implantan la democracia y el sistema de partidos. En 2004 se integra en la Unión Europea.

Cracovia es la segunda ciudad del país y está considerada como una de las ciudades más bellas de Europa. Según el famoso crítico Wilhelm Feldman :”Para encontrar el alma de Polonia, debes buscar en Cracovia”.. La ciudad es un conjunto muy armonioso de arquitectura Gótica, Renacentista y Barroca y con un entramado de calles medieval insuperable..

Su centro histórico es Patrimonio de la Humanidad. La ciudad está situada en lo alto de un gran risco bordeado por el río Vístula; que ofrece una ribera preciosa para recorrer en un bucólico paseo ,andando o en bicicleta.. El epicentro del centro histórico es la plaza del Mercado (Rynek Glówny). Es una de las plazas medievales más grande de Europa. Está rodeada de bellos palacios y coloridas casas y en el centro, la Lonja de los Paños; hoy convertido en una galería de diversos productos y de venta de Ámbar..

En uno de sus laterales, se encuentra la iglesia medieval de San Adalberto del siglo XI y construida en piedra. San Adalberto fue martirizado por llevar el cristianismo a Prusia y la iglesia es anterior a todos los restantes edificios de la plaza..En su interior, todos los días impares del mes, se celebran conciertos de música clásica a las seis de la tarde, interpretados por los alumnos de la prestigiosa Academia de Música de Cracovia..

La iglesia de Santa María se alza majestuosa con sus dos torres desiguales en la plaza del Mercado. Se erigió en el Siglo XIV en estilo Gótico Polaco y construida con ladrillos. Su interior es muy rico y destaca su retablo de madera con más de 200 figuras talladas y considerado como uno de los más bellos de Europa. El techo de la iglesia tiene un característico color azul..

La torre norte de la iglesia; la más alta, era utilizada como torre de vigilancia para prevenir las invasiones y para cerrar y abrir las puertas de la ciudad . En el siglo XIII, el trompetista encargado de avisar del peligro hizo sonar su trompeta ante el avance de las hordas Tártaras.. Una flecha le alcanzó en la garganta e interrumpió su canción al caer muerto.. En homenaje a este héroe, cada hora sube un trompetista e interpreta la misma canción y deja de tocar en el momento de la canción donde el trompetista es alcanzado por la flecha.. Por casualidad, tuve la suerte de acompañar al actual trompetista y escuchar la melodía desde lo alto de la torre.. Un momento inolvidable antes de comenzar a bajar los 240 escalones que nos separaban del suelo..

Seguimos nuestro recorrido por la animadísima calle Florianska hasta cruzar por la puerta Florian, único vestigio de las antiguas murallas que defendían la ciudad. Tras pasar la imponente puerta, aparece el castillo o Barbacana, una fortificación gótica circular. Está rodeada de un foso para proteger la ciudad de las invasiones otómanas ..

La puerta Florián y la Barbacana son los únicos restos de la antigua muralla que rodeaba la ciudad. A finales del Siglo XVIII, las murallas estaban muy deteriorados y las aguas estancadas de los fosos eran un peligro para la salud de los ciudadanos. Se decidió tirar las murallas y secar los fosos para crear un anillo verde que rodeara la ciudad.. Hoy día el parque Planty, es un agradable paseo con numerosos monumentos , plantas exóticas, estatuas de personajes como Nicolás Copérnico, el teatro Juliusz, la iglesia de los Reformadores..etc.. Decidimos recorrer el parque en un agradable y largo paseo hasta llegar a la famosa colina del Wawel.

La colina del Wawel se eleva sobre el río Vístula y encierra entre sus muros mil años de la historia de Polonia. Ha tenido una existencia muy movida, debido a las invasiones de la ciudad y a varios devastadores incendios , pero mantiene; entre otros, sus dos principales edificios; la catedral del Siglo XIV y el castillo del siglo XVI. La leyenda narra que bajo la colina del Wawel existe una piedra misteriosa que desprende energía positiva.. La Mitología cuenta que el dios Shiva lanzó siete piedras mágicas a siete lugares del mundo ( La Meca, Delhi, Delfos, Jerusalen, Roma, Velehrad en Chequia y en la colina del Wawel.

Según las mediciones de expertos en radiaciones electromagnéticas en las colinas del Wawel se siente un estado de relajación que producen los iones negativos, que afectan a mejorar nuestro humor, la concentración y nos hace menos vulnerable al estrés..

Entramos en la colina por la Brama Wazów o puerta de los Vasa. Estos fueron reyes de una dinastía sueca que reinó en el país durante los siglos XVI y XVII. A continuación de unos cuidados jardines, entramos en el castillo, donde fueron coronados y enterrados los reyes polacos cuando Cracovia era la capital del país.

Las salas que se visitan de estilo renacentista, guardan valiosos frescos y algunos espectaculares artesonados. En otras dependencias, se guardan las joyas de la corona y diversos objetos relacionados con la monarquía.. La catedral de San Estanislao y San Wenceslao del Wawel, es uno de los templos más importantes de Polonia y lugar de coronación de todos los reyes polacos. En la catedral; en un lugar preferente, está enterrado en una urna de plata San Estanislao de Cracovia ; santo de gran devoción en la ciudad. También reposan varias personalidades y artistas del país.

La catedral es un bello conjunto de estructuras góticas, capillas renacentistas y en su nave se alza un valioso Baldaquino barroco. Terminamos la visita después de recorrer el ábside por su deambulatorio. Me acerqué por curiosidad hasta la llamada cueva del dragón. Según cuenta la leyenda, en el Wawel existió un temible dragón que aterrorizaba a los campesinos. El rey Krak prometió casar a su hija con el caballero que matara al dragón.. Hubo varios intentos, pero todos fracasaron, hasta que un joven panadero se le ocurrió la idea de llenar un pellejo de oveja de azufre.. El temido dragón se lo tragó.. Y fue tanta la sed que le produjo, que bajo hasta el río Vístula para saciar su tremenda e intensa sequedad. Cuando bebió una cantidad de agua impresionante explotó muriendo en el acto..El rey, cumplió su promesa y casó a su hija con el ingenioso caballero..

El resto del día, lo dedicamos a hacer una visita al museo Czartotoryski.. La familia Czartoryski durante siglos, acumuló una colección importante de obras y creó este museo para el pueblo polaco. Durante el régimen nazi el museo fue confiscado hasta que en el año 1991, volvió a pertenecer a la familia del actual príncipe Adam Karol Czartoryski. En el año 2016 el estado polaco le compra al príncipe por una “simbólica” cantidad (100 millones de Euros) todo su contenido, valorado en más de 2500 millones de euros..El museo guarda muchas obras de arte de diversa índole, pero la estrella de la colección es la Venus de Armiño de Leonardo da Vinci. También destaca El Retrato de un joven, de Rafael..

Otra curiosidad de Cracovia es el Colegium Maius, el edificio más antiguo de la famosa universidad de la ciudad. Se construyó en el Siglo XV en un estilo Gótico tardío y está situado en el centro de Cracovia. El patio interior está rodeado de arcadas y tiene un curioso reloj que cada dos horas, salen una serie de figuras de madera por una puerta y se dirigen hacia otra para desaparecer..

En sus aulas, estudió El famoso astrónomo polaco Nicolás Copérnico, que demostró que la tierra y los planetas giran alrededor del sol.. Otro de sus alumnos distinguidos fue Karol Wojtyla, Futuro papa Juan Pablo II.. Hoy día, el edificio es un importante museo que guarda una colección impresionante de instrumentos científicos; algunos de ellos, usados por Nicolás Copérnico..

Nos entretuvimos un buen rato entre la Barbacana y la puerta Florián. Cientos de cuadros, oleos y grabados cuelgan por las paredes como una exposición al aire libre. Algunas obras originales me parecieron muy buenas y los precios como para pensárselo.. Seguimos hasta la plaza y la rodeamos, integrados en una multitud de personas que deambulaban de un lado para otro sin rumbo..

Nos paramos ante la estatua de Eros Bendato o Eros Consolidado del autor Polaco Igor Mitoraj. Esta enorme cabeza recostada, descansa en una de las esquinas de la plaza del mercado y la gente se entretiene introduciéndose por la cabeza para hacerse una foto de recuerdo..

La tarde la dedicamos a pasear por la ciudad. A medida que pasaban las horas se notaba la muchedumbre bajaba en intensidad.. La ciudad iba recuperando la tranquilidad. El bullicio dejaba paso a una sensación de calma que permitía disfrutar más de todo lo que nos rodeaba.. Volvimos a la Plaza de Santa María y paramos un rato ante la fuente de Zaka o del estudiante.

Escuchamos a varios grupos de músicos y nos llamó la atención unos jóvenes intérpretes de música clásica.

El eco de sus violines que interpretaban el Adagio de Albinoni hacían más pequeña la plaza.. Nos sentamos bajo la imponente torre del ayuntamiento para escuchar tan deliciosa melodía y terminar una jornada muy cargada de experiencias en una ciudad increíble..

El cielo se había vuelto multicolor y daba paso a una noche que sería recordada y aparcada para siempre en nuestra memoria..




