Tras pasar unos días en la bella ciudad de Budapest, decidí hacer una ruta; no muy concurrida, hasta la curva del Danubio. El día no está muy claro y una leve bruma cubre la silueta imponente del castillo que vigila expectante sobre el poderoso Danubio..

En las afueras de Budapest se encuentran las ruinas de Aquicum, una ciudad de la provincia de Panonia que se construye sobre un poblado Celta en el S. II. En el S. III llegó a ser muy poderosa por su situación como protectora de las fronteras del imperio.. Tras siglos de apogeo, su decadencia comienza en el S. V cuando el poder romano disminuye y termina sucumbiendo ante los ejércitos de los Hunos al mando del temible Atila..

Sus restos quedaron en el olvido hasta su descubrimiento en el S. XIX y es a partir de 1960 cuando comienza su reconstrucción. Hoy podemos pasear por sus calles y admirar el anfiteatro, el acueducto, las ruinas de los templos, termas, tiendas y casas…
El museo; creado en 1994, expone en sus dos plantas restos Celtas y Romanos extraídos del yacimiento; entre los que destacan, utensilios Celtas, estatuas romanas , mosaicos, utensilios de uso doméstico..Etc..
Entre las curiosidades del museo, hay que destacar que en el año 1931 apareció en el yacimiento un Hidraulis, un instrumento de teclado que sólo se conocía por los textos antiguos..

El instrumento de Aquicum no es hidráulico sino neumático, pues sustituye el agua por viento.. Su origen es Griego del S. III a. C.. Se ha investigado sobre este instrumento aunque todavía no se ha llegado a su completo conocimiento..En el museo, se encuentra una reproducción exacta de un Hidraulis que funciona con agua..

Seguimos por el Danubio hasta Szentendre (San Andrés). Aquí comienza la Curva del Danubio que gira para llegar hasta Budapest.

Su mérito ha sido; aparte de su belleza, por coexistir durante siglos las diferentes culturas, diferentes etnias y distintas religiones de los distintos pueblos que huían de la ocupación y empuje Otomano desde el S. XV. Tanto Bosnios, Griegos y Serbios se establecieron por la zona con sus costumbres y religiones.

Es muy agradable recorrer su centro y la calle principal (Dumta Jeno) para transitar por las callejuelas empedradas jalonadas de bellas casas de colores; muchas de ellas, convertidas en galerías de arte, restaurantes con muy buena oferta gastronómica y atractivos comercios de artesanía local..

En la plaza destaca la Cruz de la Peste y cerca nos encontramos con la iglesia Ortodoxa Serbia de Belgrado..

Seguimos a contracorriente de las aguas del Danubio por la carretera 11 hasta Visegrad. La pequeña ciudad está situada en la orilla derecha del río en la llamada “Rodilla del Danubio”. Según mi guía hay dos visitas imprescindibles en la villa : El Palacio Renacentista de Matías Corvino y la Ciudadela coronada por un singular castillo.

El Palacio de Matías fue una de las primeras construcciones renacentistas fuera de las fronteras de Italia.

Llegó a ser una gran residencia de verano del rey, con innumerables habitaciones, cocinas y jardines.

Su época de esplendor se sitúa en el S. XIV, cuando el rey Matías logra reunir a los reyes de Bohemia, Luxemburgo, Hungría y Polonia para formar una alianza contra las amenazas exteriores.. Esta paz, duró hasta el S. XVI con la invasión de los Turcos que provoca la decadencia del Palacio que casi desaparece por completo hasta el S. XX, cuando comienza su reconstrucción..
La Ciudadela, se erige en lo alto de la montaña durante el S. XIII por el Rey Bela IV para frenar las incursiones de las hordas Mongolas.

Está formada por el castillo y varias construcciones; entre las que destaca, la torre de Salomón y la torre del Agua, ambas en las laderas del monte y con un objetivo defensivo. Desde aquí, las panorámicas del conjunto de construcciones y las vistas de río son increíbles..

Pasados los años de esplendor, el castillo prácticamente desapareció por completo cubierto por la maleza y las piedras. Es en el S. XX cuando se descubren unos pasadizos que despertaron el interés por restaurar tan preciado monumento..

En 1991 se reunieron en el castillo de Visegrad los líderes Václav Havel de la república Chequia, Lech Walesa Presidente de Polonia y el primer ministro Húngaro para luchar por la Democracia..

Dejamos Visegrad y paramos en un mirador sobre las aguas del Danubio. Nuestro mapa nos indica que la orilla opuesta pertenece a Eslovaquia. El panorama es fantástico. El río serpentea entre montañas y fértiles campos regados con las aguas que llegan desde Bratrislava..

La última etapa nos lleva hasta Esztergom, una bella ciudad a orillas del río Danubio que fue capital del estado Húngaro desde el S. X al S. XIII. Llamada la Roma Húngara por la cantidad de monumentos y templos que conserva la ciudad. Es una de las villas más antiguas de Hungría y origen del estado Húngaro gracias a S. Esteban, que nace en Esztergom y se corona como el primer rey Magiar en el año 1000..

El monumento más importante es la enorme Basílica-Catedral de San Adalberto con unas dimensiones impresionantes que la convierten en el templo más grande del país. Su fachada Neoclásica soporta ocho grandes columnas Corintias bajo el friso y sobre ellas; destaca la inscripción : “Caput, Mater et Magistra Ecclesiarum Hungariae” (Cabeza, Madre y Maestra de las iglesias Húngaras)..

Su enorme cúpula es visible desde muchos puntos de la ciudad. En el interior destacan la Cripta, el impresionante órgano y el balcón, con una vista general de la ciudad..

Muy cerca de la Basílica cruzamos el puente levadizo que nos introduce en el Castillo edificado en el año 1070.. Su historia es muy variada a causa de las guerras y las invasiones. En la capilla, se conservan frescos originales del S. XIII y en su museo veremos el Trono Real, la Corona Real de Hungría y una extensa colección de armas y campanas..

Terminé la visita junto al monumento conmemorativo de la coronación de San esteban, con una visión del Danubio espectacular.. Al atardecer, cruzamos el puente de María Valeria , para obtener una panorámica de Esztergom ..En la otra orilla del río, llegamos a territorio Eslovaco..



