Salimos temprano del bello pueblo de Mouguins ; muy cerca de Niza, tras pasar una jornada perdidos por sus calles medievales y después de visitar alguna de las galerías de arte y “ateliers” que están repartidos por todo el pueblo. Nos entretuvimos un buen rato en el museo de fotografía con muchas fotos dedicadas a uno de sus residentes más famosos : Pablo Picasso; que vivió en Mouguins entre 1961 hasta que murió en 1973..

Mouguins es conocida desde la antigüedad por sus flores y sus vinos y es a partir del S. XX cuando varios artistas deciden vivir largas temporadas en la ciudad. Entre ellos, podemos nombrar a Edith Piaf, Christian Dior, Yves Saint Laurent..etc.

Ya al entrar en Italia, la carretera es conocida por las interminables series de túneles (67) y los elevados viaductos (90). Esta carretera fue construida en gran parte por prisioneros de la II guerra mundial y en un 60% de sus 113 km son de túneles y viaductos. Hay que recordar la tragedia de Agosto de 2018 cuando uno de los viaductos; el puente Morandi, se desplomó falleciendo en el suceso más de 40 personas…

Llegamos al trozo de 10 km de la costa de Luguria donde se encuentran los cinco pueblos que forman Cinque Terre . Cinco Tierras es uno de los sorprendentes enclaves que guarda el mar Mediterráneo..

La primera parada fue en Riomaggiore, un bello y pintoresco lugar plagado de casas de colores y de calles que desembocan en el mar y que conserva muchas casas en su centro histórico del S. XIII.

Nos dirigimos hasta el Malecón, desde allí, se obtiene una perspectiva increíble del conjunto de casas de colores apiñadas sobre la roca. Decidimos hacer el recorrido entre los cinco pueblos por la llamada “Vía del Amor”.

Un sendero sobre el mar con unas vistas alucinantes de toda la costa de Liguria. ) Este imprescindible recorrido, fue creado en los años 20 del siglo pasado como unión de los pueblos de la costa; con el paso del tiempo, se amplió y es una de las atracciones turísticas más importantes de la zona con algo más de 3 km de longitud.

El siguiente pueblo es Manarola. Está colgado sobre el acantilado y rodeado de bancales donde se cultiva la vid y el olivo; sus casas de fuertes colores, forman una especie de anfiteatro que se precipitan hacia el mar.

En Manarola es imprescindible recorrer la “Vía Antonio DIscóvolo” y sin prisas.. Observar las curiosidades de esta calle, que en vez de coches aparcados tiene las barcas de faenar los pescadores en las puertas de sus casas..Visitamos el curioso museo dello Sciacchetrá, dedicado al vino local de Manarola y famoso en todo el país..

Seguimos el sendero hasta Corniglia, situada sobre un espolón rocoso que se asoma a la bella y azulada bahía del mar de Liguria. Corniglia es un pueblo de agricultores y el único de los cinco que no tiene acceso directo al mar.

Si venimos en tren, hay que subir cerca de 400 escalones para llegar hasta el centro de la villa, después de atravesar los extensos bancales de higueras olivos y cerezas ..

Seguimos el sendero costero dejando a nuestras espaldas la bella silueta de Corniglia ,encaramada sobre el espolón rocoso.

El siguiente destino es Vernazza, un lugar maravilloso situado en una pequeña bahía rodeada de bellas casas de intensos colores apiñadas alrededor de la torre octogonal de Santa Marguerita d’Antiocha del S. XIII y de estilo Gótico.

Bajamos hasta la pequeña playa para tener una mejor perspectiva de todo el conjunto y sentarnos en una de las estratégicas terrazas que bordean este espectacular paraje..Disfrutamos de una botella de vino Sciacchetría, famoso desde la antigüedad por su gran calidad.. En la excavaciones de Pompeya, aparecieron ánforas para guardar el vino con el nombre grabado de los pueblos de Cinque terre..Después de saborear el precioso líquido, el sol amenazaba con perderse por el mar y decidimos terminar el camino hasta Monterosso al Mare, último pueblo de la Vía del Amor..

El pueblo; sin coches durante la época estival, tiene dos núcleos diferenciados, separados por un túnel que comunica a ambos.. A un lado la zona de playas de arena bordeadas de casas modernistas y de la estación de tren. La otra zona, la vía Roma en el centro histórico está llena de restaurantes y lugares para degustar los vinos de la región.. Monterosso es el más grande de los cinco pueblos y el que ofrece las playas más equipadas y con el agua más transparente de todo el litoral..Destaca la playa de Fagina, con su inconfundible roca que la divide en dos..
Para completar el día, cenamos en una agradable terraza junto al mar y con el tiempo justo, cogimos el tren; con un curioso recorrido, hacia la Spezia.
Al día siguiente nos dirigimos hacia Portovenere para coger un barco que recorre el litoral de Cinque Terre desde otra perspectiva diferente : El mar..

Portovenere llama la atención por sus elevadas casas de colores que se reflejan en el mar de la bahía de los Poetas. El nombre de esta bahía es en honor de Lord Byron, que paso en la ciudad largas temporadas.. Nos dedicamos a pasear por las pintorescas calles hasta llegar al muelle.

Desde allí, se obtienen las mejores vistas de la ciudad y se puede contemplar la totalidad de sus casas de vivas tonalidades . Seguimos hasta el espolón rocoso coronado por la iglesia de San Pedro que se alza en lo más alto de las rocas y rodeada de un inmenso mar azul.

La iglesia del S. VII, se edificó sobre el templo de Venus Romano (Venere). En siglos posteriores, se completó el campanario y su característica fachada de bandas blancas y negras.
Subimos por una empinada escalera hasta el tejado de la iglesia donde una terraza te ofrece una panorámica excelente de todo los alrededores del templo.. Tras una saturación de paisaje y de mar bajamos hasta las rocas y las calas para observar la gruta de Byron. Una oquedad profunda donde el genial poeta se inspiraba y permanecía largas horas de meditación..

Al fondo, sobre los elevados acantilados, se erige el castillo de los Doria , imponente sobre la ciudad. Para llegar, hay que subir por típicas callejuelas repletas de tiendas y recuerdos..Y mucha gente.. Llegamos hasta la iglesia de San Lorenzo; del S. XII.

La iglesia posee tres naves con grandes arcos sostenidos por columnas de piedra negra de la zona. Conserva una pintura ; que según cuenta la leyenda, llegó a Portovenere por el mar, en una oquedad “ sellada” dentro de un tronco de madera..

Tras una moderada subida, llegamos al Castillo de los Doria, situado sobre un saliente rocoso y de una curiosa planta pentagonal. Su estado conserva las huellas de los ataques en los enfrentamientos con la república de Génova..

Conserva algunas salas con columnas y bóvedas de crucería, pero lo más llamativo son las impresionantes vistas que desde sus murallas se obtienen.. Varios pequeños barcos navegaban alrededor de las rocas y farallones en un mar increíblemente azul.. ¡Impresionante!..

Ya sólo nos quedaba recorrer Cinque Terre desde el mar.

Bajamos hacia el puerto y en pocos minutos el barco salió de Portovenere acompañado por una agradable brisa y el graznido de innumerables gaviotas que revoloteaban alrededor del barco.

La travesía es muy agradable y ofrece otra perspectiva diferente de los cinco pueblos.

Me llamó más la atención la posición de Corniglia, suspendida en lo alto de las rocas y sin salida natural hacia el mar.

En Vernazza, nos acercamos bastante hacia la costa y veíamos como cantidad de jóvenes se tiraban al agua t nadaban entre las rocas..

Por fin, llegamos a Monterosso al Mare y a su espléndida playa, desembarcamos justo para darnos un agradable baño en sus aguas extremadamente cristalinas…

Ya habíamos completado las tres formas posibles de recorrer Cinque Terre ..Por el sendero del Amor, En tren y por último en barco.. Una visita indispensable por esta parte de la costa italiana, no sólo por sus cinco bellas ciudades, sino por sus buenos vinos, su excelente comida y sus variadas y divertidas actividades..




