La primera vez que fui a Aviñón corría el año 1980. El viaje, lo preparé con las obsoletas y áridas guías que disponíamos en esa la época; con algún que otro folleto que había llegado a mis manos y sobre todo, con un buen mapa de Europa.. Han pasado muchos años..Entonces, no era nada fácil aventurarse en salir al extranjero, los precios eran muy superiores a los nuestros en hoteles, restaurantes, transportes , en museos..etc.. Los jóvenes españoles no disponían; en su mayoría, del arrojo y las posibilidades para poder embarcarse en un viaje de esta envergadura..Otro factor muy importante, eran las carreteras. Los únicos trozos de autopista eran los de Cádiz a Sevilla y desde Valencia a Barcelona..Y nuestra meta, era llegar al atardecer a Barcelona..Unos 1120 km; de los cuales, sólo 450 km eran por autopistas..

Salimos de Cádiz a las 4:10 horas de la mañana.. Tres “veinteañeros” que Íbamos cargados de ilusiones y con muchas ganas de conocer sitios nuevos y vivir sensaciones distintas a las que estábamos acostumbrados. Teníamos previsto después de conocer Aviñón, hacer una visita a la Costa Azul; bañarnos en Niza, entrar en el principado de Mónaco y continuar hasta Italia para visitar Pisa, La imprescindible Florencia, Siena, Bolonia y Venezia ( En Venezia notamos mucha agitación y manifestaciones como consecuencia del brutal atentado en la estación de tren de Bolonia. ¡Habían asesinado a 85 Personas pocas horas después de salir nosotros de la ciudad!!)..Pensamos terminar nuestro periplo atravesando el paso de San Gotardo y penetrar en las tierras Helvéticas, para pasar varios días en Berna y Ginebra..

Llegamos a Barcelona y nos instalamos en un “Hotelucho” cerca de las Ramblas. Salimos a dar una vuelta por el centro y terminamos el “intenso” día sentados en la Plaza Real, donde había mucho ambiente juvenil y una especie de mercadillo artesanal..
Al día siguiente visitamos la Catedral y el barrio Gótico y sobre las 11.30 continuamos nuestro viaje hacia Aviñón. Llegamos a la ciudad por la tarde.. Todos los campings estaban llenos, debido a la celebración del famoso festival de teatro. Acampamos en la isla de la Barthelasse en el Ródano, entre infinidad de tiendas y sacos esparcidos por todos lados..¡Era gratis!!..

Tras montar la tienda de campaña, me entretuve charlando con unos jóvenes franceses de Bretaña que asistían al festival con una pequeña compañía de teatro independiente y me explicaron que el festival de Aviñón comenzó su andadura en 1947 como festival de teatro. )Durante los primeros años, se celebraba principalmente en el patio de Honor del Palacio de los Papas, pero en años sucesivos se amplió a la danza, la música y el cine.. En el año 1966 y tras los acontecimientos de Mayo del 68 se empieza a diversificar el festival y comienza a desarrollarse otro festival paralelo al oficial y que se denominó Off.

El primer escenario fue el teatro des Carmes y así sucesivamente fue creciendo año tras año hasta convertirse en un fenómeno que superó al festival original…En la actualidad, existen infinidad de escenarios repartidos por toda la ciudad (Claustros, teatros, garajes, barcazas en el río, capillas).. Y sobre todo, en las calles, que durante esos días se ven saturadas de espectáculos de teatro, mimo, baile, música, lecturas, circo..etc.. En algunos años se han contabilizado más de 1500 espectáculos, más de 1000 compañías y con más de 5000 artistas de 30 países diferentes…
Abrumado de tanta información di una vuelta por la ribera del río. Me entretuve un buen rato sentado al borde del agua bajo la sombra de unos árboles muy cercanos a la orilla. Al otro lado del río se dibujaba la silueta de la ciudad..
A lo largo de la ribera, había instalado un mercadillo artesanal muy interesante y colorido. Di una vuelta por los diferentes tenderetes con la idea de volver al día siguiente Era bastante tarde y el cansancio de todo el ajetreo hizo que volviera sobre mis pasos. Me senté delante de la tienda de campaña y en unos minutos me dispuse para dormir..Antes de cerrar los ojos, escuché el tronar de unos fuegos artificiales. Me asomé desde el interior de la tienda para ver durante unos minutos como a ciudad se iluminaba y multitud de colores teñían sus edificios dormidos, que resplandecían de repente de la oscuridad..

Al día siguiente, el calor nos echó de la tienda y recorrimos el mercadillo con algo de prisa, pues queríamos llegar pronto a la ciudad. Compramos una hamaca mejicana de fibra de cactus y nos fuimos para el centro. La primera impresión fue alucinante, jamás pensé que podía haber tantos espectáculos simultáneos y diferentes… Mareas humanas llenaban las calles y plazas saturadas de diferentes y originales montajes de teatro, de músicos de inclasificable música, de personas que en solitario recitaban consignas revolucionarias, malabaristas que elevaban su diábolo a decenas de metros, mimos que te paraban te hacían participar de su actuación..Etc.. Sería imposible enumerar todas las sensaciones y la variedad de colores que inundaban todas las calles de la ciudad.. Visitamos la Catedral y bajamos a la plaza del Palacio de los Papas; bello edificio Gótico del S. XIV, que era un hervidero de gente agrupadas alrededor de los variados espectáculos..

Seguimos para la plaza del reloj, el epicentro de Aviñón y la marea humana continua esparcida por toda la bella plaza, con importantes edificios y presidida por el reloj del ayuntamiento. Llegamos hasta la plaza des Carmes, uno de los rincones más pintorescos de Aviñón y nos sentamos debajo de una gran pérgola a observar al variopinto personal que circulaba de un lado para otro o se detenían en cualquiera de los espectáculos que amenizaban la plaza.. Comimos por la zona y nos dirigimos hacia el exterior de las murallas para pasear un buen rato por la ribera del Ródano. La tarde, la dedicamos a curiosear por los distintos espectáculos callejeros que se cruzaron en nuestro deambular por la ciudad..

Paseamos por sus murallas, visitamos la catedral y los jardines des Doms. Visitamos el Palacio de los Papas y nos perdimos por sus enormes salas repletas de frescos en sus techos y de múltiples elementos decorativos. Nos dirigimos hacia el famoso puente de Aviñón, conocido también por el puente de Saint Benézet.. Según cuenta la leyenda, el pastor Benezet bajó de los montes de Ardèche enviado por Dios para construir un puente sobre el río Ródano.

Ante la indiferencia del obispo, Benezet levantó una gigantesca roca y la lanzó al agua.. Después de tan heroico gesto, se empezó a construir el famoso puente en el S.XII.. El puente ha renacido en varias ocasiones, aunque sólo conserva 4 de las 22 arcadas que originalmente tuvo.. Hoy su recorrido termina en medio del río..Creo que es el único puente en el mundo que no conduce a ningún lugar.. Estuvimos sentados en su extremo y recordé aquella canción que me enseñaron en el colegio:
“Sur le pont d’Avignon
On y danse, on y danse
Sur le pont d’Avignon
On y danse tout en rond”..
Julio 2010 Tras dar una vuelta por el Grao, seguimos nuestra ruta hacia Peñíscola. Una ciudad que pudo ser preciosa, pero que se han cargado con tantas construcciones adosadas a las murallas y sobre todo, la cantidad de “tienduchas” de cachivaches y baratijas de plástico que empobrecen la categoría de sus empinadas calles..De Peñíscola continuamos con dirección a la frontera con Francia y llegamos a Avignon..

Llegar a esta ciudad, siempre me ha producido una sensación de diversión, de vuelta a la juventud..

Creo que recorrer sus calles y plazas durante los festivales, es una explosión de color, de arte en las distintas expresiones del arte escénico, que en vez de suceder entre cuatro paredes, utiliza una variedad innumerable de escenarios; casi todos, a la intemperie..

Encontré la ciudad totalmente “empapelada”.. No había una pared, valla, o árbol que no estuvieran literalmente cubierto de carteles y pasquines; que por lo general anunciaban una obra, una película, una conferencia o cualquier espectáculo callejero..

Tras las visitas obligadas en esta recoleta y amurallada ciudad, lo mejor que se puede hacer en estos días, es entretenerte en observar todo cuanto te rodea..

Visité varios claustros; preparados para actuaciones vespertinas y el agradable Museo Angladon, un palacete del S. XVIII convertido en Museo y que conserva cuadros de Picasso, Degas, Cézanne, Modigliani y una obra de Vincent Van Gogh que según contaron unos viajeros franceses que por allí deambulaban, era la única obra de Van Gogh, existente en la Provenza.. La obra se llama “Vagones de Ferrocarril en Arlés..

Entré en el Petit Palais, edificio renacentista que contiene una extensa colección de pintura y escultura de autores renacentistas Italianos y franceses. Me llamó la atención; entre muchas de sus obras, un cuadro de Botticelli titulado la Virgen con el niño, con una virgen muy joven y un niño jugueteando entre sus brazos..

Llegué hasta la Rue des Teinturiers, una pintoresca calle adoquinada con casas antiguas de piedra y con un pequeño canal de agua . Durante los siglos XIV al XIX estuvieron instalados los teñidores de las sedas y gracias al canal de la Sorgue, podían lavar las delicadas telas. Aún se conservan algunos de los molinos que utilizaban estos artesanos ..

Me acerqué al mercado de Les Halles, muy famoso por la variedad de productos que ofrece en sus más de 40 puestos.. El mercado ofrece una variedad importante de manufacturas artesanas de la región; como quesos, chacinas, patés, frutas, verduras, flores..etc.

Muchos turistas se agolpaban entre los distintos establecimientos degustando sus exquisitos productos.. Me llamó la atención el jardín vertical que tiene en su fachada. Me interesé en conocer algo más de esta curiosidad y pregunté a uno de los vendedores si conocía algo de la historia de este “Muro Verde”..Y me indicó con amabilidad que me dirigiera a una joven; que rodeada de algunos muchachos, les hablaba desde el centro de la plaza..

Me acoplé al grupo para escuchas sus comentarios.. El mercado había tenido varias remodelaciones, pero en la última; le agregaron el Muro Vegetal. Obra de Patrick Blanc y con una medidas de 30 por 11 metros..

“Es un conjunto de plantas que crecen sin tierra..Que se eligen según la zona y las condiciones climáticas..Necesitan mucha iluminación y un riego automático controlado. El muro es un buen aislamiento acústico y purificador del aire”…La muchacha seguía con su discurso…

Dejé al grupo y me dirigí hasta la plaza des Carmes. Frente a su famoso teatro, donde se originó el festival alternativo Off, paralelo al oficial de la ciudad e intenté entrar en el interior, pero estaba ya cerrado.

Me senté un rato en los jardines cercanos para observar a unos malabaristas que actuaban delante de unos cuantos niños.. Abrí mi guía de La Provenza y me entretuve ojeando la curiosa historia del papado de Aviñón..

Pues en el S.XIV la presión de las poderosas familias romanas y las políticas de los reyes; sobre todo el francés que lo admitió, el papado se trasladó de Roma a Aviñón , que pasó a ser La capital del mundo cristiano.. Durante 70 años y 7 papas…

Al día siguiente; muy temprano, salimos de las murallas con dirección a Cannes y Niza..Teníamos por delante un largo viaje, que nos llevaría a Suiza, a Croacia y a alguna isla de la costa de Dalmacia..




