Disfrutamos unos días en la irrepetible Venezia y sin ganas de marchar, nos dirigimos en nuestro camino, hacia Eslovenia, haciendo un par de paradas de obligada visita.

La primera fue la majestuosa Basílica de Santa María Assunta, en Aquileia. La ciudad fue una de las más importantes del Imperio Romano por su importante puerto marítimo.

El emperador Constantino; en su afán de extender el Cristianismo, dio su apoyo para construir la basílica en el S. IV.. Su exterior es austero, pero lo que destaca es su impresionante suelo de mosaicos con escenas del Antiguo Testamento, descubierto a finales del S. XIX; oculto desde hace siglos por obras posteriores…La superficie del Mosaico es de 760 metros cuadrados.. Impresionante!..

Bajamos a la cripta del S. IX, decorada con exquisito frescos del S. XII sobre la vida de S. Marcos Evangelista..Tras la visita, seguimos hasta Palmanova, fundada por los venecianos en el S. XVI..La llamada Ciudad Estrella por su planta poligonal en forma de estrella de nueve puntas.

Es una ciudad fortificada con una plaza central Hexagonal de gran belleza y Patrimonio de la Humanidad desde 1960.. Hace una tarde espectacular. Vamos camino de Eslovenia por una carretera cercana a la costa adriática. Nuestra idea es llegar a Piran en la zona norte de la Península de Istria.

Después de comer, cruzamos la frontera a la península de Istria y llegamos a Piran al Atardecer.. Eslovenia es un país que sorprende. Muchos viajeros, lo pasan de largo en su camino hacia Croacia y no dedican el tiempo suficiente para recorrer este país verde recorrido por los Alpes y que guarda entre sus fronteras paisajes de ensueño, cuevas alucinantes, ciudades con una rica historia y sobre todo, un pueblo con muchas similitudes con sus vecinos italianos, con los cuales comparten costumbres, idioma (el país es bilingüe), gastronomía y calles y edificios que nos recuerdan a las existentes al otro lado de su frontera..

Su historia es turbulenta y compleja. A pesar de ser un país muy antiguo, hasta finales del S. XX no ha conseguido ser una república soberana e independiente (Junio 1991)..

Por sus tierras pisaron los Bárbaros, los Romanos que dieron paso al terrible Atila y los Hunos. Después vinieron las oleadas de los pueblos Eslavos. Carlomagno con su imperio Carolingio dio paso a los Habsburgo que elevarán la cultura y el concepto de país.. Napoleón trajo un cambio de fronteras y ya en el S. XX la pertenencia a la Confederación Yugoslava.
Eslovenia; aún dentro de la federación yugoslava, organizó un referéndum ilegal para decidir su independencia en diciembre de 1990. El resultado fue abrumador con más de un 95 % de votos a favor de la separación de Yugoslavia. Tras un corto enfrentamiento con el gobierno central (Guerra de los diez días), consiguió su propósito de separación, puesto que Serbios y Croatas se preparaban para una devastadora guerra de tintes nacionalistas..Desde el año 2007, es miembro de la Unión europea.

Llegamos a Piran poco antes del atardece. Al llegar en las afueras, hay un extenso aparcamiento te invitan a dejar el coche para coger un autobús gratuito que te lleva hasta la misma plaza Tartini, centro de la ciudad

Eslovenia sólo tiene menos de 50 km de costa entre los países de Italia y Croacia y Piran ,es uno de los lugares turísticos más bellos del país.

El origen de su nombre deriva del griego Pyr, que significa fuego. En la antigüedad, los habitantes de la ciudad se afanaban por tener encendidas en su costa las hogueras para guiar a los barcos..

En la actualidad, “La Perla del Adriático”, es una ciudad; en parte, rodeada de murallas que invita a pasear por su centro o por su animado paseo junto al mar.

Piran perteneció durante cinco siglos a la República de Venecia (S. XIII al XVIII) y fue el primer suministrador de Sal a la ciudad italiana. Hoy día siguen con esa tradición y es posible visitar sus famosas salinas de Secovija y Strujan, para observar como es el proceso de elaboración de la sal.
La plaza Tartini es el centro de la ciudad. Su nombre se lo debe al célebre violinista y compositor Giuseppe Tartini, oriundo de Piran (1692). En el centro de la plaza un sencillo monumento con una estatua de bronce conmemora el segundo centenario de su nacimiento..

La plaza es la sede del ayuntamiento, los tribunales y de varias casas venecianas; entre ellas, destaca una del S. XV de tonos rojos que perteneció a un rico mercader veneciano enamorado de una joven de la ciudad. Ante las continuas críticas que escuchaba, colocó en la fachada una placa en latín: “Lassa pur dir”..Déjalos que hablen..

Lo mejor que se puede hacer en Piran es pasear.. Perderse por sus retorcidas calles y recorrer los restos de sus murallas construidas en el S. XV para protegerse de los Turcos.. Subimos hasta la iglesia de San Jorge, unida al campanario Veneciano copia casi exacta del campanario de San Marcos de Venecia.

Merece la pena subir los 150 escalones para obtener una panorámica excepcional de la ciudad. Bajamos dando un paseo hasta el Puerto.

Antes paramos un rato en la Plaza Maja, rodeada de estatuas y con una gran cisterna de agua.

El paseo marítimo es un agradable paseo que bordea la península que forma la ciudad.

Está abarrotado de curiosos locales y restaurantes y en un lugar imprescindible para ver la puesta de sol.. Llegamos hasta el extremo donde se levanta el Faro de San Clemente y la iglesia de Nuestra Señora de la Salud.

Allí detuvimos nuestro paseo para deleitarnos con una inolvidable puesta de sol..

Terminamos el día en la plaza de Tratini y en una de sus heladerías saboreamos un espléndido helado.

Hace una noche espectacular y estrellada..Y en lo alto del firmamento, luce una luna impresionante..




