La impresionante ruta de los acantilados de Gobbins transcurre en su totalidad sobre el mar. Es una de los sendero costeros de acantilados y pasarelas más fascinantes del continente Europeo.. Durante el recorrido, sentimos como las olas se estrellan sobre las paredes de basalto a la vez que vivimos un conjunto de sensaciones rodeados de una naturaleza sorprendente; tanto vegetal como animal.. El sendero del Gobbins, es más que un atrevido recorrido, es una experiencia a través del tiempo y en medio de una naturaleza que nos envuelve.

.La idea de construir este sendero surge en 1902 en la mente de un genio e ingeniero ferroviario llamado Berkeley Deane Wisse, un enamorado de este paraje salvaje del Condado de Antrim. Wise tuvo un papel importante en el desarrollo del sistema ferroviario de Irlanda del Norte durante los 18 años que estuvo en el cargo de jefe de los ferrocarriles de Belfast y de los condados del Norte desde 1888 hasta 1906, cuando tiene que dejar el cargo por su delicada salud.

Uno de los aciertos de Wise fue la defensa de los “Balastros” o piedras que soportan las traviesas de madera de las vías del tren.. Los balastros mantienen estables las vías y distribuyen correctamente el peso del tren, a la vez que permiten un drenaje perfecto del agua y evitan los movimientos indeseables que pueden provocar accidentes..Wise construyó numerosas obras de arquitectura; entre las que destacan, numerosas estaciones de tren..Una de las más conocidas y que en la actualidad funciona, es la estación de Portrush..

El sendero creado por Wise tiene una longitud de 3,2 km.. Se construyó excavando en las rocas ingeniosos túneles, pasarelas y construyendo sobre los barrancos atrevidos puentes y acuarios naturales en los recodos del trayecto..La mayoría de los puentes, se construyeron en Belfast y se transportaban en barcazas para su instalación..

La entrada a la ruta costera, se realiza a través de un agujero llamado el “Ojo de Wise”, que es la entrada al impresionante sendero..Laa ruta comienza a funcionar en 1902 y cierra en 1954 a causa de la depresión económica y la falta de materiales de repuesto, tras la 2ª Guerra Mundial.

.Vuelve a funcionar en 1959, pero debido a unos corrimientos se clausura en 1961..En el año 2015, tras la reparación de 6 pasarelas, 15 nuevos puentes y una gran inversión, se inaugura definitivamente y se convierte en uno de los senderos más visitados de Irlanda del Norte.

Muy temprano, llegamos al centro de visitantes y visitamos la exposición, la tienda de objetos relacionados con el sendero y visualizamos un vídeo que explica la historia del sendero, algunas curiosidades y una serie de normas que hay que seguir para realizar el trayecto sin problemas.

Nos dieron un casco a cada uno y en un autobús nos trasladaron hasta un aparcamiento desde donde se podía ve un espectacular mar.

.Con un día muy soleado; recorrimos una pequeña caminata acompañados por un guía.

Paramos ante una abertura redonda; el “Ojo de Wise” y el guía comenzó a explicar las normas y algo de la historia de tan sugestivo itinerario.

A partir de ese instante, empieza la verdadera aventura donde subimos, bajamos con la constante del mar a nuestra derecha y sorteando la rocas que se siente bajo nuestros pisadas..

Bajo una de las pasarelas, el mar se introduce y permite observar a los diferentes peces que habitan en la zona; son acuarios naturales. Cuando el oleaje lo permite, se ven los peces nadar entre las rocas..

Muy cerca se encuentra el puente tubular, una pasarela apoyada sobre el mar de Irlanda a una altura de 10m.

El guía contó varias curiosidades de la pasarela (5,4 Tn)y permanecimos un buen rato en medio de la pasarela escuchando el sonido de las aves que entraban y salían por los huecos de las rocas..

Nos explicó que en la zona anidaba la única colonia de Frailecillos de Irlanda y otras aves como Gaviotas, Cormoranes, Alcas y algún Halcón Peregrino..

A continuación, el sendero se introduce entre las rocas a través de una cueva y tras unos momentos de incertidumbre, llegamos de nuevo a ver la luz al otro lado del acantilado.

Varias pasarelas; protegidas de las caídas de piedras, continúan por el sendero..

A nuestra izquierda aparecen grandes oquedades muy profundas que impresionan por su enigmático y siniestro aspecto..

Parados en la siguiente pasarela, leí en mi guía la historia de un libro que se podía encontrar en el centro de visitantes llamado “Green Pastures” de Margaret McBride, propietaria de una de las dos casas de Té existentes sobre los acantilados del futuro Gobbins..

En el libro; cuenta una de las propietarias de una de las casas, las curiosidades e historias de la época de la construcción del famoso camino..

A principios del S. XX, los residentes de estas casas de Té, vivían rodeados de tranquilidad, aunque la autora revela en su obra, la rivalidad que existía entre las dos casas..De ellas, hoy sólo quedan las ruinas..

Cruzamos las últimas pasarelas; algunas muy cerca del mar y volvimos a parar un buen rato para recrearnos en tan maravilloso entorno..

Delante de nosotros aparece un enorme peñasco separado del acantilado y rodeados de vegetación, que se supera con unas atrevidas pasarelas de vértigo que lo rodean..El sendero del Gobbins, ofrece a cada paso, muchas sorpresas..

A partir de aquí comenzamos una fuerte subida que nos llevó sobre el acantilado, donde nos recogieron de nuevo para finalizar la aventura en el Centro de visitantes..La ruta de los acantilados de The Gobbins, es una experiencia única e inolvidable..Para hacer la ruta, es conveniente llevar un calzado antideslizante..un pequeño chubasquero, no está permitido el uso de mochilas y bolsos, está prohibido comer durante la visita y es muy conveniente llevar agua..La aventura de The Gobbins no es apta para todo el mundo..Ni para menores que midan menos de 1,20 metros…



