El Mar Mediterráneo posee una serie de atractivos lugares dignos de varios viajes. Uno de los más sorprendentes es la isla de Sicilia. Para visitar la isla; lo primero que hay que hacer, es olvidar los falsos prejuicios que tenemos creados en nuestra imaginación y estar dispuestos a conocer en profundidad una de las zonas más interesantes de Italia. Sicilia es cultura.. Por ella pasaron Griegos, Romanos, Árabes, Normandos, Españoles..

Todos estos pueblos dejaron su impronta; ya sea en sus tradiciones, cultura, en sus monumentos, en su arte, gastronomía..etc..

Y no podemos olvidar sus atractivos naturales, que están distribuidos por sus estupendas playas, parques naturales, islas y el incomparable volcán Etna; una de los atractivos más relevantes e impresionantes de la isla.. Cuando preparé este viaje, tuve que hacer una selección de entre todos ellos, pues es muy larga la lista de sitios cargados de naturaleza, historia y espectacularidad.

Volé a Palermo desde Málaga en un día muy azul y sobrevolando grandes masas de nubes que a veces tapaban la inmensidad del mar. Mi idea era darle la vuelta a la isla y en este capítulo, detallaré sólo algunas de las maravillas que guarda la isla : Cefalú, El Valle de los Templos, La Scala de Turchi y la Villa Romana del Casale.. Lo normal en Sicilia es alquilar un coche y así poder dar la vuelta a la isla y parar cuando te apetezca para recrearte en sus muchos atractivos o en sus recónditas playas repartidas por toda su extensión..

Cefalú es una de las postales más repetidas de la isla. La ciudad está dominada por una enorme montaña que protege a la ciudad : La Rocca, con los restos en su cima de una fortaleza Normanda y las ruinas del templo de Diana; construcción prehelénica del Siglo IX a. de C.. Para llegar hasta la cima en primer lugar hay que subir por la escalera de los Sarracenos camino en zigzag y atravesar las tres líneas de murallas hasta llegar a los espléndidos miradores. La subida se puede hacer en unos 30 minutos y merece la pena por las espectaculares vistas que dominan la ciudad y la recortada costa..

La plaza del Duomo es el centro de la ciudad. En esta espaciosa plaza, además de la catedral, hay varios palacios y el seminario Viscovile. La plaza invita a dar una vuelta y sentarse en una de las terrazas que ofrecen una selección de la comida típica de Sicilia..
Subí los 33 escalones de la catedral y entré en el espacioso interior que está dividida en tres naves separadas por 16 columnas que pudieron pertenecer al templo de Diana; según me contó un joven sacerdote que rondaba por el templo.. El ábside contiene una serie de valiosos mosaicos bizantinos y un poderoso Pantocrátor con cabellos rubios Normandos y afilada nariz griega..

La catedral es una de las tres joyas Normandas que tiene la isla, junto a la capilla Palatina de Palermo y la impresionante catedral de Monreale..
Me acerqué hasta la playa en un corto paseo y crucé por un túnel llamado la puerta de los Pescadores para acercarme hasta la arena. El lugar derrocha decadencia.. Una bella decadencia.. Las casas desconchadas y las ventanas desiertas dan una imagen de un hermoso declive, pero el conjunto es muy agradable y sus tranquilas aguas te invitan a introducirte en ellas y darte un agradable baño..Algunos pescadores faenaban con sus barcas preparando los aparejos y las redes..

Volví sobre mis pasos por las calles empedradas del centro hasta la Vía Vittori Emanuele. Una placa en la pared te indicaba el acceso a los Lavaderos Medievales. Al descender, se llega hasta unas cubas para el agua utilizadas para lavar. El agua viene de un manantial bajo las casas y el estado de los lavaderos es bastante bueno.. Un lugar curioso..

Al día siguiente bajamos hasta Agrigento; la antigua Akragas, una de las ciudades más prósperas de la Magna Grecia. Hoy día; de su glorioso esplendor, conserva un buen centro histórico de calles empedradas, empinadas escaleras y pequeñas plazas adornadas con curiosas iglesias. La calle Atenea es la vía principal y la Vía delle Arti es un escaparate del arte callejero, expresado a través de la pintura en puertas, garajes o simplemente en las paredes cargadas de color y simbolismo.

Muy cerca, se encuentra la Scalinata degli Artisti; sus escalones pintados, te dan la bienvenida en multitud de idiomas.. Otra escalera muy cercana, tiene sus peldaños pintados y simulan las teclas de un piano..
Muy temprano, nos dirigimos al Valle de los Templos. La historia de este asentamiento llamado originalmente Akragas, se remonta al Siglo VI a.de C. cuando los colonos griegos se instalan en el sur de Italia y en Sicilia en la llamada Magna Grecia. A partir de aquí, se llegaron a construir 8 templos, todos de estilo Dórico.

Uno de ellos; el templo de la Concordia, es el mejor templo griego conservado en Italia. Este lugar ha sido por su historia inspiración para artistas, poetas y filósofos y ha tenido una densa historia salpicada de terribles guerras contra los cartagineses y romanos, que a partir del Siglo III a. de C. tras varios saqueos, cae en decadencia.

La visita al Valle de los tiempos es extensa.. El primer templo que aparece es de Juno, construido en el Siglo V a. de C. en un espolón rocoso en la zona más alta del valle.

Conserva gran parte de sus columnas y los restos en sus columnas del incendio provocado por los cartagineses. Muy cerca, llegamos al templo de la Concordia; el mejor conservado del valle, debido a que ha sido desde el Siglo VI hasta el Siglo XVIII una Basílica cristiana.

El templo de Hércules es el más antiguo del valle y tiene una agitada historia. Varias veces fue destrozado e incendiado por cartagineses y romanos hasta que un violento terremoto casi lo hace desaparecer. Conserva alineadas ocho columnas.
El templo de Zeus Olímpico o de los gigantes es uno de los mayores de la antigua Gracia. Fue saqueado antes de terminar su construcción.

En su fachada y entre las columnas, se sitúan los 6 Atlantes o los Telamones gigantes; de los cuales, hay uno que se conserva en el suelo junto a las ruinas del templo.. Muy cerca, se encuentran los restos del Templo de Cástor y Polux, llamado también de Dioscuros. De él se conservan 4 columnas y parte del Arquitrabe con el Friso y algunos Triglifos y Metopas.

Más al sur, se encuentra el templo dedicado a Asclepio, el Esculapio dios de la medicina de los romanos. Sólo conserva parte de la cella con dos semicolumnas adosadas. Se cree que a él acudían los enfermos para buscar su curación.. Un poco más lejos llegamos hasta el templo de Vulcano o de Hefestos. De este templo, sólo queda el basamento y dos columnas y por los alrededores cientos de restos de columnas, capiteles y un número importante de bloques de piedra que imaginamos estarán clasificadas..

Pienso que con la cantidad de piedras que allí se encuentran; cientos de ellas, de fustes de columnas, se podía intentar completar alguno de los templos..
Volvimos hasta la Tumba de Theron, un monumento de piedra caliza que parece que guarda los restos del tirano Theron que tuvo el poder de la ciudad y se enfrentó a Cartagineses y romanos. Llegó a formar un triunvirato con las ciudades de Selinunte y Siracusa y dominaron toda Sicilia.. La tumba, también puede ser un monumento romano en honor de los caídos en las guerras contra los cartagineses..

La última visita la realizamos al museo Arqueológico, un poco más alejado de la zona de los templos. El museo dispone de 18 salas muy completas con objetos aparecidos por el Valle de los Templos y por la zona de Agrigento. Me llamó la atención un enorme Atlante (Telamón), La efigie de Agrigento, varios sarcófagos muy elaborados y una extensa colección de Jarras y Cráteras griegas bellamente decorados..

Tras la soleada visita al Valle de los templos, nos dirigimos a la costa distante a muy pocos kilómetros. Nos sentamos a comer en el restaurante Lido Scala dei Turchi con una amplia vista sobre el mar y una comida excelente.. La zona estaba repleta de coches y de los típicos “Tuk Tuk” que nos abordaban incesantemente para contratar sus servicios.. Después de comer bajamos hasta la playa para llegar dando un paseo hasta la Scala dei Turchi.

La Escala de los Turcos es un acantilado de piedra caliza blanca (Marga) muy escalonado. Esta zona de la costa era aprovechada hace dos mil años por los piratas sarracenos turcos para desembarcar y saquear a las poblaciones costeras..

El paseo por la playa, te permite ver desde lejos el acantilado y la cantidad de gente que circula por la zona.

Al llegar al acantilado, es imprescindible meterse en el agua hasta las rodillas y seguir el trayecto de una cuerda que te sirve de guía..

El sitio es espectacular. El mar de un azul turquesa, baña la pequeña playa de fina arena que rodea los acantilados.

En el mar, varios barcos anclados permitían a sus tripulantes bañarse en el mar.. Lo normal es adentrarte en los alargados escalones y seguir la línea de la costa.

Al principio; el paseo es fácil, pero se va complicando al coger cierta altura

El precipicio sobre el mar se complica cada vez más..

Los más osados; entre los cuales me encuentro, continuamos hasta el final, donde una complicada rampa te acerca hasta la arena.

En el camino, varias veces estuve a punto del dar un giro y volver, pero no por miedo, sino por jóvenes intrépidos que saltaban y corrían ajenos al peligro..

El atardecer en la Escala de los Turcos; cuando la multitud ya se ha ido, es otro de los espectáculos que no olvidaremos de nuestro viaje a Sicilia..

Volvimos al hotel; situado en la costa a muy pocos kilómetros , en un Tuk Tuk..Como era de esperar..



