El bello Golfo de Nápoles; situado en el mar Tirreno, posee varias islas llamadas Flégreas, de las cuales destacan Prócida e Ischia.. La isla de Capri, se sitúa al otro extremo de la Bahía y está cerca de la península de Sorrento.. Prócida; una isla volcánica, destaca por su belleza y la intensidad de color; que sorprende desde que el barco se va acercando a su impresionante costa.

Su cercana situación a la ciudad de Nápoles ha contribuido; desde la antigüedad al asentamiento de los pueblos primitivos de la península italiana. Ha tenido una historia muy intensa y lo demuestran las numerosas torres de vigía y sus murallas..

Su pequeña extensión abarca unos 4 km2 y su población ronda los 10.000 habitantes. Prócida es una isla llena de color que ha atraído; sobre todo a principios del S. XX a numerosos artistas, escritores y a directores de cine que han rodado en la isla numerosas películas traídos por su belleza, por sus casas apiñadas de una forma imposible y por su inmenso mar azul.

Su intensa relación con la pesca, se vio reemplazada por el turismo desde principios del S. XX atraído por sus playas y su proximidad con la ciudad de Nápoles.

Embarcamos en Nápoles para una travesía con un día muy soleado y con un intenso mar azul.

En una hora más o menos llegamos al puerto.

La primera impresión es impactante por el intenso colorido de sus casas, un auténtico mosaico multicolor casi irreal de escaleras, arcos, cúpulas y balcones que se asoman al mar.

La Marina de Corricella es el pequeño y pintoresco pueblo más antiguo de la isla. Recuerda a un extenso anfiteatro situado frente al mar y rodeado de estrechas calles repletas de aperos y utensilios relacionados con la pesca.

Sobre las casas, destaca la silueta de Santa María delle Grazie, situada en Terra Murata; el núcleo histórico de la isla y la zona más elevada de Prócida y a la que se accede por una escalera.

La parte más alta; a 90 m sobre el mar, está ocupada por una fortaleza militar, donde se refugiaban los isleños ante situaciones de peligro. La visión desde aquí del Golfo de Nápoles es impresionante e invita a buscar uno de los miradores y disfrutar de la inmensidad del mar.

Nos acercamos al palacio de Ávalos se construye en el año 1563 y que ha sido prisión durante muchos años. Visitamos la abadía de S. Miguel, donde se conserva un lienzo de Luca Giordano y una espectacular biblioteca con más de 8.000 volúmenes..Bajamos de Terra Murata hasta Marina Corricella y seguimos hasta la playa della Chiaia; la más céntrica de la isla. Para acceder hasta la arena, es necesario bajar cerca de 200 escalones.

Caminamos por el centro y nos detuvimos un buen rato para ver el atardecer..Teníamos ante nosotros una visión de postal. La zona alta de Terra Murata, protegía la ciudad que cambiaba de color con rapidez

Al caer el sol, el espectáculo visual era alucinante. Una gran variedad de tonos de colores cálidos envolvían la isla y se reflejaban en el mar..Inolvidable!!..Mañana viajaremos un corto trayecto hacia isla de Ischia..¡¡A ver que nos parece después de visitar la colorida isla de Prócida!!

Ischia es la isla más grande del archipiélago del Golfo de Nápoles y muy famosa por sus buenas playa y sus fuentes termales. El barco entró en el puerto por la punta de San Pietro por un estrecho canal para atracar en la pequeña rada. Nos dirigimos hacia el extremo este para visitar el Castillo Aragonés, el símbolo más conocido de la Isla.

El castillo, es una fortificación medieval construido sobre un islote, que perteneció al reino de Nápoles, controlado por la Corona de Aragón desde el S. XV.. Lo construye Alfonso V de Aragón en 1441..

Es la época del Renacimiento y la Corona de Aragón trata de extender a sus territorios la cultura y la seguridad; por ello construye la fortificación para proteger a los ciudadanos de invasiones y saqueos.

La fortaleza está unida a tierra firme, por un puente de piedra; llamado el Puente Aragonés, de unos 200m de largo.

En su interior hay iglesias; la más importante, la catedral de la Asunción de estilo Barroco.

Su interior está decorado con valiosos frescos y obras de arte. El Monasterio de las Clarisas de 1575, fue inaugurado por 5 monjas que se trasladaron de la Ermita de San Nicolás .

Las prisiones Borbónicas, formadas por un laberinto de calles y celdas subterránea.

En esta prisión, estuvieron cautivos; por muchos años políticos y delincuentes.

Entre estos edificios, disfrutamos de excelentes miradores situados entre el cielo y el agua, con vistas panorámicas de la isla y del infinito mar, donde se divisan a lo lejos las siluetas de las islas que rodean la espectacular bahía.

Terminamos la visita al Castillo Aragonés y recorrimos el puente rodeado de bañistas y nos dirigimos al centro. Paramos un buen rato y me senté junto al mar..Miré hacia el castillo y me vino a la cabeza el impresionante tómbolo de Monemvasia en Lakonia, bañado por el mar Egeo..No me gusta comparar..Pero los dos peñones son alucinantes..



