Los Cliffs of Moher toman su nombre de las ruinas de una antigua fortificación del Siglo I a de C. que fue derribada en tiempos de Napoleón. El fuerte fue sustituido por una torre de vigilancia y de señalización. Esta torre es la actual Torre O’Brian.. La torre lleva el nombre del dueño de las tierras donde se edificó, en el año 1835..

Los acantilados de Moher tienen una edad de más de 320 millones de años.. En su origen, estaban situados en la desembocadura de un gran río, que durante miles de años fue arrastrando lodos y arenas que se fueron depositando y crearon los diferentes estratos que formaron los actuales acantilados. La altura máxima que alcanzan los acantilados es de 240 m. y tienen una longitud de 8 km..

Desde el mar, la visión de los acantilados permite observar varias cavidades o cuevas. La más grande es la Cueva del Gigante, que alcanza una altura de más de 100m.. Desde la torre O’Brien, es posible visualizarla..
El Branaumore Stack es un elevado promontorio de piedra caliza de unos 70m de altura que se eleva sobre el mar y que aguanta las furiosas olas durante miles de años..En su origen, este pilar, formaba parte de los acantilados y se separó por los derrumbamientos y la erosión.

Los acantilados están llenos de vida. En sus huecos y paredes albergan grandes colonias de aves, se calculan más de 30.000 parejas de alados anidan por los acantilados.. Destacan los Frailecillos, Alcas, Gaviotas, Chovas Piquirrojas y Halcones..Y si tenemos suerte, a veces aparecen los Delfines saltando entre las olas muy cerca de los acantilados..

La vegetación es variada y depende bastante de la altura. La mayoría de plantas están adaptadas a la humedad y al clima de la zona. En las zonas bajas abundan las Algas y los Líquenes. Algo más elevadas de nivel del mar se hallan los Musgos y en la zona alta y mesetas, abundan las flores silvestres que brotan entre la espesa hierba..

Los acantilados de Moher son una de las atracciones más visitadas de la isla. En el año 2007 se inauguraron las instalaciones de Atlantic Edge ,con la idea de no realizar una construcción que afectara a la fisonomía ni a la estética del lugar.
En la ladera de las colinas que circundan los acantilados, se excavó un gran Centro de Visitantes con unas espectaculares características. En más de 900m2, se creó una exposición con abundantes datos históricos muy documentado, un centro de información sobre las singularidades de los acantilados dividido en cuatro grandes temas: Roca, Océano, Naturaleza y Hombre.. Se pueden manipular numerosos paneles interactivos y finalizar la visita visualizando la impactante proyección de Clare Journey.. El centro se complementa con tiendas y un buen servicio de restauración..

Hay varios recorridos para ver los acantilados. Muchos parten de Doolin, un pequeño pueblo a una distancia de unos 7 km,; pero la mayoría de visitantes comienza su visita al espectacular centro de visitantes y acto seguido realizan el recorrido de unos 800m hasta la Torre O’Brian..
El camino, en una suave pendiente, permite asomarse a los distintos miradores y sentir que estamos en el fin del mundo terrenal..El mar golpea con fuerza los acantilados, mientras cientos de aves vuelan sobre nuestras cabezas y caen en picado sobre las furiosas olas planeando con imposibles vuelos acrobáticos..Un mayúsculo espectáculo sobrecogedor!!..

La visión de los acantilados se difumina en la lejanía con el mar y el sendero asciende hacia la torre O’Brien a veces muy cerca del abismo. Unas losetas de piedra, delimitan el camino y si afinamos la visión, vemos en estas planchas de arenisca, algunas huellas de fósiles de animales invertebrados de épocas prehistóricas que habitaron esta zona hace millones de años…

En la zona más alta de los acantilados, se levanta la famosa Torre O’Brien, obra de un visionario terrateniente que vio como el lugar era muy apropiado para las visitas y edificó la torre para ofrecer la mejor visión de los acantilados..

Desde lo alto de la torre entre las grandes almenas recuerdo algunas leyendas y habladurías populares que hablan de pescadores que se enamoraron de sirenas y al cabo de los años, la añoranza hizo que estas volvieran de nuevo al mar, dejando al enamorado marinero y a sus hijos esperando su regreso..

Otra leyenda muy curiosa, habla de la mítica ciudad de Kilstiffen, situada en el sur de los acantilados, en una zona donde existen unas turbulencias del agua.. Allí permanece la ciudad de oro sumergida desde que su jefe perdiera la llave de oro del castillo.. Los lugareños cuentan que en los días claros se puede observar el reflejo de la ciudad.. Y que ésta renacerá cuando aparezca la llave perdida..

Al atardecer, muy satisfechos de esta visita, nos dirigimos hacia Galway..




