En nuestro camino hacia el sur llegamos a Sorrento, teníamos previsto embarcar hacia la emblemática isla de Capri y como disponíamos de varias horas antes de partir, decidimos hacer una visita al Limonar de Sorrento.. En una visita muy instructiva e interesante, nos explicaron toda la historia de la bebida más conocida: El Limoncello y paseamos un buen rato entre los limoneros, que desprendían un olor muy característico y agradable..

En un agradable trayecto de una hora atracamos en el puerto principal de Marina Grande que se cobija bajo un abrupto paisaje montañoso; muy verde, que se precipita hacia el mar.. El pequeño puerto presenta un movimiento de personas, trabajadores y guías que te ofrecen desde alojamiento, comida,información..etc.

Capri está situada en el Golfo de Nápoles en el mar Tirreno y gracias a las distintas civilizaciones que habitaron sus tierras, posee una importante historia cargada de leyendas e historias que han influido para convertirse en un lugar mágico y atractivo para infinidad de viajeros y artistas..

Ya en la antigüedad, Capri aparece en los textos de la Odisea de Homero cuando habla de las míticas sirenas..Aquellas que atraían con su embriagador canto a los incautos marineros que terminaban ahogados entre los temibles farallones.. Algunos emperadores romanos; como Augusto y Tiberio, también sintieron el aurea que desprendía la isla y mandaron construir suntuosas villas.. Tiberio edificó más de diez villas en la isla; de las cuales, Villa Jovis -la más impresionante -perdura sobre el acantilado vigilando el azulado mar..

En el siglo XX; en los años 60, Capri representa junto con Portofino y Saint Tropez el lugar ideal para practicar la Dolce Vita y una larga lista de famoso desembarcaban en la isla, dispuestos experimentar de los placeres que ofrecía su emblemática fama.. Entre ellos : Onassis, Jackie Kennedy, Sofía Loren, María Callas, Mastroniani.. También fueron muchos escritores los que se inspiraron para sus obras en la famosa isla; entre ellos, Curzio Malaparte, Pablo Neruda, Máximo Gorki..etc.

Hoy día Capri es un centro muy importante de turismo y sinónimo de aguas transparentes, farallones de vértigo, senderos panorámicos alucinantes, cuevas llenas de luz y misterio..Etc…
Lo primero que hay que hacer es pasear entre el barullo de gente que va de un lado para otro por Marina Grande y a continuación coger el teleférico que en varios minutos te sube a Capri..

La ciudad es un conjunto de casas encaladas y pasadizos donde se mezclan las tiendas más usuales con boutiques y joyerías de lujo que desembocan en la coqueta Piazzetta.. La plazza de pequeñas dimensiones está rodeada de terrazas y tiendas que te acercan a un espléndido mirador sobre el océano. Lo mejor es perderse por las transitadas calles y pasadizos y observar todo lo que te rodea.

Sentado en una de las terrazas, leí en mi guía la historia del Parque Filosófico, situado en la parte más occidental de la isla. La idea fue creada por el economista y pensador sueco Gunnar Karslsson, que vivió en la isla y creó este espacio para fomentar la espiritualidad y la meditación.. El sendero que recorre el parque tiene más de 100 placas y mosaicos con frases de filósofos, pensadores y científicos de la historia como: Confucio, Sófocles, Marco Aurelio, Erasmo, Voltaire, Kant, Darwin, Nietzsche.Einstein..Etc..

Seguí mi paseo hasta la cartuja de San Giacomo, edificada en el S. XIV y que conserva unos interesantes frescos y un claustro del S. XVI.

La Cartuja ha tenido una intensa historia de asaltos y cambios, pues ha sido iglesia, cuartel, hospicio..etc..Hoy día es un museo de pintura y arte.

Continué mi paseo hasta los miradores de los farallones, situados en la zona este de la isla.

la panorámica sobre los farallones es espectacular.

Un innumerable número de barcos se agolpan alrededor de los farallones repartidos por un inmenso mar azul

Los tres colosos de rocas acaparan casi la totalidad de las imágenes de la isla y son los protagonistas de innumerables anuncios y películas. De izquierda a derecha sus nombres son: Saetta, Stella y Scopela. El farallón situado en medio de los tres, tiene un enorme arco natural, por el cual los atrevidos marineros pasan por abajo rodeados de la impresionante roca.

Deslumbrado de tanta belleza y colorido que desprendía el azulado mar saturado de barcos de todos los tamaños bajo la poderosa mole de los farallones, decidir subir hasta la Villa Jovis. Me detuve un rato sentado en un banco a la sombra de una gran buganvilla muy cerca de un cartel que indicaba Villa Malaparte..La Villa Malaparte, de difícil acceso fue construida por el famoso escritor y aventurero militar Curzio Malaparte en 1937.

Está construida sobre un impresionante acantilado y es una de las obras arquitectónicas más icónicas de Italia. La casa de forma poliédrica de ladrillo tiene tres plantas y un espectacular solárium. El edificio está rodeado de vertiginosas escaleras que miran al mar.En 1963 Godard filmó en la casa Malaparte su película El Desprecio (Le Mèpris), protagonizada por Brigitte Bardot y Michel Piccoli..
Poco antes del atardecer caminé hasta el Monte Tiberio para visitar la Villa Jovis, la más importante de las construidas por el emperador Tiberio.

El sendero de unos 2 km desde Capri, es la única opción para llegar a ella. La Villa está dividida en terrazas a distinta altura (8 niveles) y se ha conseguido restaurar la termas, vestuarios y las salas de agua caliente y fría.
En la zona norte se situaban las estancias del Emperador.. Desde la zona norte, se obtiene una panorámica de Anacapri. Ya oscurecido, bajé hacia Capri para cenar en la Piazzetta y ecuchar durante una agradable velada a unos músicos napolitanos..

Muy temprano me senté en la Piazzatta a desayunar y a hojear mi guía para decidir que ver en primer lugar. Lo más acertado era visitar los Jardines de Augusto y bajar después hasta Marian Piccola por la Vía Krupp.

Los Jardines de Augusto se encuentran muy cerca de la Piazzetta, en un breve recorrido por las calles de Capri.

Están situados en lo alto de un acantilado con unas vistas alucinantes de los farallones por un lado y con el puerto de Marina Piccola. Es una de las mejores atalayas de la isla; desde sus terrazas, podremos divisar cualquier punto de la isla..

Estos jardines Botánicos, los ideó Alfred Krupp al llegar a la isla para construirse una mansión y están conectados con la impresionante bajada a Marina Piccola.

Para llegar a Marina Piccola hay que bajar por la impresionante Vía Krupp, un audaz sendero asfaltado con una pendiente muy acusada.

A cada curva, hay que parar para observar el maravilloso espectáculo, para la izquierda los impresionantes farallones y hacia abajo la silueta de Marina Piccola.

La Vía Krupp era el camino que se hizo construir Friedrich Alfred Krupp desde el Hotel Quisisana ; donde él residía, hasta el muelle en Marina Piccola donde atracaba el buque oceanográfico de Krupp, dedicado a la investigación de la biología marina, una de las pasiones de Krupp.

La Vía se construyó en el año 1900. Pocos meses después de su construcción, se empezó a rumorear por la Isla que la Vía Krupp tenía acceso a la cueva de Fra Felice y que en la cueva se organizaban orgías con menores..

El gobierno de la isla invitó a Friedrich A. Krupp a abandonar la isla y este marchó a su páis, dejando su maravilloso jardín y el acceso a la playa.. Al poco tiempo murió en Essen (Alemania) de un infarto cerebral..Aunque la prensa alemana habló de un suicidio..
Marina Piccola es una localidad escondida y respaldada entre montañas. Posee un par de bellas playas, varios restaurantes y terrazas desde donde tenemos una espectacular vista de los farallones.

Me senté en una de las privilegiadas terrazas para observar el paisaje y entretenerme un rato viendo a varios marineros que estaban pintando sus pequeñas embarcaciones..Busqué en mi guía alguna información sobre la Gruta Azul.. Pero creo que esa visita la realizaré otro día..




