Marruecos es un país que destaca por la riqueza arquitectónica de sus mezquitas, madrasas, kasbahs y riads. Pasear por sus medinas y zocos es una experiencia Unica donde los olores tienen una variedad e intensidad; a veces, difícil de asimilar. Pasear por sus laberínticas calles, es otra experiencia que nos invita a perdernos y sentir el pálpito auténtico de sus medinas y mercados saturados de vida y movimiento, donde el color es el protagonista más destacado.

Uno de los lugares más impactantes; donde el color de sus edificaciónes, se mezcla con una exuberante vegetación es el Jardín de Majorelle, en Marrakech..

ste encantador paraíso lo creó un pintor excepcional y orientalista; nacido en Nancy, llamado Jacques Majorelle (1886-1962).

Cuando descubre la pintura y decide dedicarse a ella, viaja a París. En 1908 viaja a Italia y España, donde llega a exponer algunas de sus obras. Una dolencia pulmonar, le obliga a buscar climas más cálidos y viaja hacia Egipto.

Al finalizar la primera Guerra Mundial, se instala en Marrakech donde vivirá más de 40 años y desarrolla con intensidad su faceta de pintor.

A principios de los años 20, compra una parcela: fuera de la Medina de la ciudad y en los límites del palmeral de Marrakech y en 1924, construye una casa diseñada por él, con el estilo de una típica casa tradicional a la que llamó ; Villa Bou Saf Saf.

Aquí utiliza generosamente un nuevo e intenso color azul; llamado azul Majorelle en su honor..Años más tarde, compró una parcela anexa donde encargó la construcción de un gran estudio estilo Morisco y Art Decó, para poder pintar sus cuadros y murales.

Viajó para reflejar con gran maestría el trasiego diario de los mercados y a los artesanos de las diferentes habilidades de la edina. Visitó Guinea, Costa de Marfíl, Senegal y por las increíbles Kasbahs de los montes del Atlas..

Pintó a numerosas jóvenes desnudas resaltando la belleza local, mezclada con la intensa vegetación y escenas cotidianas llenas de dinamismo y colorido..

En 1954, se separa de su mujer que se queda con la Villa Bou Saf Saf , mientras Jacques Majorelle conserva el estudio Art Decó y la mitad de su jardín.

Jacques Majorelle fue un apasionado de la botánica y la jardines islámicos.

Creó en su parcela un impresionante jardín con muchas de las plantas que recolectó en sus viajes..

Gran variedad de Cactus,

Nenúfares,

Lotos, Jazmines, Buganvillas, Yucas, Palmeras, Cocoteros, Algarrobos, Cipreses..

Alrededor del estanque; con una esbelta fuente en su interior, se sitúan bellas cerámicas y tinajas marroquíes, en un conjunto de gran belleza

Nos situamos en un pequeño rincón para observar con más detenimiento esta escena de un intenso cromatismo.

Continuamos entre la vegetación rodeados de curiosas variedades de cactus..

Algunos cactus llaman la atención por su complejo agrupamiento y sus caprichosas formas..

Consulté mi guía para continuar leyendo la curiosa historia de Jacques Majorelle y su maravilloso jardín.

Jacques Majorelle sufrió un accidente y se retiró a París a principios de los años 60.

El jardín cae en un progresivo abandono hasta 1980 cuando el famoso diseñador de moda Ives Saint-Laurent y su amigo Pierre Bergé adquieren el jardín y el edificio del taller del pintor y crean “La asociación para la preservación y la proyección del Jardín Majorelle”.

Restauran la casa como residencia de ambos y amplían considerablemente las especies vegetales de 135 a más de 300.

En el taller crean el Museo de Arte Islámico de Marrakech y trasladan la extensa colección personal de obras de arte asiático, joyas, armas, alfombras, cerámicas y dibujos del artista. Lo más destacado del museo son obras de arte del Magreb; uno de los pueblos más antiguos de Africa, que abarca desde el Rif hasta el Sahara y que fueron coleccionadas por Ives Saint Laurent y Pierre Bergé en los diferentes destinos de sus viajes.

Alrededor del museo, destacan algunas plantas de gran vistosidad situadas en bellas macetas de cerámica.

En un folleto informativo, curioseamos sobre algunas de las plantas del Jardín y buscamos su emplazamiento.

Terminamos la visita al famoso edén saturados nuestros sentidos de tanta belleza y color..



