Conques está situado en el departamento de Aveyron en la región de Occitania. Está considerado como uno de los pueblos más bonitos de Francia. Guarda una larga y curiosa historia plagada de tradiciones y leyendas inmemoriales…Pasear por sus calles adoquinadas y casas de entramado de madera, es un viaje a un mundo lejano en el tiempo, es transitar por calles cargadas de historia y de rincones emblemáticos..Y en el centro de la pequeña comuna; destaca la impresionante Abadía de Sainte-Foy de Conques, declarada monumento nacional desde 1840 y en 1989, Patrimonio de la Humanidad..

Su historia comienza cuando Dadon; un eremita en el año 819, decide retirarse a la naturaleza para dedicarse a la vida contemplativa y a la meditación.. Con el tiempo, se unieron más monjes atraídos por la espiritualidad y el sosiego que desprendía este lugar. Años más tarde, crearon una comunidad religiosa y edificaron la primera iglesia dedicada a San Salvador. Muy cerca de Montignac.

Retrocedamos en el tiempo cinco siglos… En Agen; durante el imperio romano, gobierna el emperador Diocleciano, dedicado a perseguir activamente a los cristianos para exterminarlos. En el año 303 queman en la hoguera y decapitan a una adolescente de la ciudad. En los siglos sucesivos a su martirio, se producen varios milagros relacionados con Santa Fé y su fama se extiende entre los cristianos que acuden en peregrinación a Agen para venerarla…

Volvamos a Conques…Allí han llegado las noticias de los milagros de la Santa. Las historias que circulan producen una sensación de desánimo entre los monjes y deciden ir a Agen para llevarse las reliquias de la Santa. Pretenden atraer a los peregrinos que se dirigen a Santiago; que unos años antes, habían descubierto los restos del Apóstol..

En el año 856 un monje de Conques llamado Ariviscus viaja a Agen y se instala con los monjes de Agen, donde se veneran las reliquias..Tardará diez años en ganarse la confianza de los monjes y poder acceder al relicario de la Santa..Con las reliquias ya en Conques, el flujo de peregrinos cambia de Agen hacia Conques, esto convierte la ciudad en una parada importante de la ruta Jacobea que comienza en Le Puy-en-Velay y atraviesa la Vía Podiensis romana hasta Saint Jean Pied de Port, ya en los Pirineos.

La marea de peregrinos; influenciado por el texto del Libro de los Milagros de Santa Fé, donde se relatan los innumerables milagros realizados por la Santa; como curaciones de enfermos, ciegos, inválidos…Etc.. Estos hechos hacen que reciban muchas donaciones y joyas de los peregrinos y surge la necesidad de construir una abadía más grande.

Ante esta situación se comienza a construir otra iglesia que se finaliza en 1120. La nueva iglesia se considera una obra maestra del Románico Occitano por su antigüedad, la riqueza de sus capiteles y grupos escultóricos, su impresionante Tímpano de la portada y por su valioso museo con piezas de alto valor artístico..

La abadía de Conques pertenece al grupo de iglesias de peregrinación; como San Martín de Tours, Saint Sernin de Toulouse o la catedral de Santiago, por estar situadas en el Camino de Santiago.

La nueva abadía se construyó en piedra caliza y arenisca roja. En el exterior, destacan dos torres cuadradas; finalizadas en el S. XIX, reforzadas con largos contrafuertes para trasmitir cargas transversales de la estructura directamente a los cimientos. Su interior posee tres naves con crucero y sus laterales están comunicados por detrás del presbiterio y forman un deambulatorio con capillas absidiales. En su interior, destacan más de 200 capiteles esculpidos y grupos escultóricos como la anunciación..

En la fachada, destaca el impresionante Tímpano del Juicio Final, obra anónima de un artista del siglo XII que plasmó con maestría un grupo escultórico de gran valor; que en su origen, estaba policromado y situado bajo un arco de medio punto con arquivoltas, que se adelantan en la fachada.

Los tímpanos tenían la misión de atemorizar a los fieles y afianzar las doctrinas cristianas entre los peregrinos que acudían a las iglesias..

El Tímpano de la abadía se levanta a 3,5 metros del suelo sobre las puertas de acceso. La composición es muy simple y está dividido en tres secciones separadas por unas bandas de piedra labrada con inscripciones : ¡Oh pecadores!..Si no reformáis vuestras costumbres, sabed que será duro vuestro juicio final.. En la composición, destaca la figura de Cristo; de mayor tamaño, separado de lo terrenal, a su izquierda el infierno, con figuras retorcidas que irán al infierno y a su derecha el paraíso.

En esta sección se representa a la Virgen, a Santa Fé y a San pedro con las llaves del cielo. En la parte superior, los ángeles que anuncian la llegada del Juicio Final y en la franja inferior, las penas y sentencias de los pecadores, rodeados de seres monstruosos con posturas retorcidas.. En la otra zona inferior, los elegidos y santos perfectamente alineados.. En la arquivolta superior, aparecen varias figuras “escondidas” o curiosos que se asoman en los bordes del Tímpano… El conjunto tiene 124 personajes..

Nos dirigimos hacia el claustro construido en el S. XII. La utilización de sus piedras para la construcción de viviendas; sobre todo en el S. XIX, hizo que perdiera la mayoría de sus columnas románicas y su estanque quedara sin el pilón central..

Dimos una vuelta por el conjunto y entramos en el museo. De fondo, se escuchaba la música de un órgano en el interior..

El tesoro de orfebrería que guarda el refectorio de los monjes, es el más valioso de Francia. Está compuesto de varios relicarios, ricos altares portátiles, el brazo de S. Jorge, la arqueta de Pépin, de oro, esmaltes y plata y la Linterna de Bégon, con forma de tumba antigua y delicados medallones grabados.. Destaca la A de Carlomagno. Según cuenta la historia, Fue el benefactor de numerosos conventos y regaló a cada uno de ellos una rica letra de oro y esmlates… A Conques le correspondió la A..

La pieza más venerada y valiosa es el relicario de Santa Fe. Realizado en madera de aliso y revestido de láminas de oro. La cabeza; de orig en romano, guarda el cráneo de la Santa. El conjunto está profusamente decorado con zafiros, ágatas, perlas, plata y varios valiosos camafeos..

Saturados de tantas obras de arte, dimos un paseo hasta el Quartier du Palais; la zona más alta de Conques, con unas vistas espectaculares de la pequeña ciudad.. Allí sentados, nos contaron una curiosa historia ocurrida durante la Revolución Francesa que ponía en peligro todo el tesoro que conservaba la abadía. En el año 1792 un decreto de la Convención, solicitaba que todos los bienes de oro, plata, y bronce de las iglesias tenían que ser devueltos para convertirlos en monedas en Toulouse..

Ante esta situación en 1794; una perfecta organización dirigida por un sacerdote, en una noche de tormenta entraron en la abadía y se llevaron todos los objetos de valor, incluido el relicario de la Santa y los escondieron en diversos lugares. Ninguna investigación dio resultado.. Al terminar la revolución, todas las riquezas fueron devueltas denuevo a la abadía.. Todo el poblado de Conques agradeció este hecho de devoción y honradez de estos “ladrones”..

Antes de abandonar la ciudad, paramos un rato para escuchar a unos jóvenes peregrinos que cantaban con entusiasmo varias canciones religiosas..
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