Circulamos por la Sierra de Açor por serpenteantes carreteras para llegar a Piodao, una de las aldeas históricas más apartadas de la frontera española y perdida entre bancales, que durante siglos ha dificultado el acceso a la aldea.

Su ubicación ha cambiado de valle desde que en la Edad Media un grupo de agricultores se asentaran muy cerca, en el Casal de Piodam, donde se construyó una abadía Cisterciense; hoy desaparecida, que obligó a los primeros habitantes a trasladarse en el S. XV a las laderas del sur de la sierra.

Debido a la compleja orografía del terreno, desarrollaron su agricultura con bancales en las inclinadas laderas.

Llegamos a Piodao un día muy húmedo y lluvioso. Esto trasformó el paisaje que rodea a la aldea, con un color verde intenso que unido a las fachadas oscuras de las casas, daban una aspecto especial a la villa..

Piodao permaneció olvidada de este mundo hasta la construcción del sendero llamado el Camino Real que comunicó la sierra con Coimbra. Esto facilitó el trueque de los productos del mar con los alimentos elaborados con la buena leche de la zona y objetos de la artesanía de la aldea.

La comunicación con el resto del país andando o a caballo, era la única forma de acceder a Piodao, que no tuvo una carretera asfaltada hasta mediados de los años 70 del S. XX.

las primeras impresiones al llegar a Piodao son visuales, no estamos acostumbrados a esta imágenes tan diferentes de lo que es una aldea o un pueblo portugués.

Piodao es del color de la roca oscura de “Esquisto” y sus tejados están elaborados con finas lascas de pizarra.

La plaza de Manuel Fernandes Nogueira es la única zona de Piodao que no tiene desnivel, el nombre procede de un canónigo que llegó a Piodao a finales del S. XIX para fundar un aula de enseñanza para aquellos jóvenes que querían hacer la carrera religiosa en el seminario. Lo más llamativo de la plaza es la iglesia Matriz de Nuestra Señora de la Concepción.

Su construcción se sitúa a mediados del S. XVII. Es probable, que la iglesia se construyera sobre los restos de otra iglesia anterior del S. XVI; de esta primera iglesia, se conserva una imagen de la Virgen realizada en piedra. En la remodelación del S. XIX, se añade un frontón Neobarroco con 4 contrafuertes cilíndricos con estelas azules.

A veces llovía con intensidad y la limpieza de la atmósfera intensificaba los colores de la vegetación. Las piedras de las casas; muy humedecidas, ofrecen un aspecto extraño.. inusual.

Dimos una vuelta por las resbaladizas calles del centro entre las casas apiñadas.

Resulta muy llamativo el contraste de la roca oscura con las innumerables ventanas y puertas azules.

A cada paso descubríamos algún detalle que nos hacía parar..El horno comunitario, la fuente de los Algares, con un curioso arco ojival..

Uno de los atractivos de Piodao es ser diferente a otros puebles de la geografía portuguesa y comprobar como conserva su arquitectura rural de entorno.

Muchas de las puertas, conservan las cruces, situadas estratégicamente para apartar los peligros..Nos separamos algo del pueblo para ver el conjunto con detalle y llegamos cerca de la playa fluvial.

Aquí el agua es el protagonista que se precipita a través de varios puentes serpenteando entre las piedras.

Algunos escalones en su recorrido, formaba pequeñas cascadas que dejaban ver la vegetación entre sus cristalinas aguas..

CASTELO NOVO
Está situado en el corazón de la Sierra de Garduña a unos 650m de altitud. Castelo Novo es una aldea tranquila donde escuchamos al pasear el sonido del agua entre las piedras milenarias que, incitan a recorrer sus calles empedradas medievales.

Todo el pueblo es piedra, sabiamente tallada en sus suelos, fuentes, casas, iglesias; y sobre todo, en su airoso Castillo, testigo desde la Edad Media de luchas para conservar los territorios ofrecidos por los reyes a la orden de los Templarios para proteger los extensos terrenos conquistados a los árabes en el S. XIII.

Toda la aldea desprende un aire de sosiego y misticismo. Cuenta una leyenda que cerca de Castelo Novo vivía una joven llamada Belisandra que practicaba la brujería. Vivía sola acompañada por su gato. Los vecinos de Castelo Novo la odiaban y cada vez que aparecía por el pueblo tenía que soportar los insultos y burlas.

Un día, cuando los labradores iban a recolectar al campo, una gran nube cubría el horizonte.. Los aldeanos aterrorizados se dieron cuenta que una enorme plaga de langosta se dirigía a sus campos. Desesperados, llamaron a Belisandra para que les ayudara y esta le indicó que salieran en procesión con el Cristo de la Misericordia.

Cuando la procesión comenzó a recorrer los campos, miles de langosta caían al suelo muertas..Los campesinos hicieron la promesa de repetir la procesión cada año..Tradición que perdura desde entonces cada año, el primer domingo de septiembre.

La iglesia de la Misericordia es del S. XVII y fue sufragada por donaciones y venta de productos tras la promesa hecha por los habitantes de Castelo Novo tras la epidemia de langosta.

En su interior tiene un retablo central Rococó con columnas pareadas. En un bello rincón de la aldea, se encuentra la Fuente de Bica, construida en granito en el S. XVIII de estilo Barroco.

Le precede una elegante escalinata decorada con jarrones y en el centro el escudo del rey Joao V. La remata una cruz latina biselada. Delante del castillo se sitúa la bella plaza empedrada, presidida por los Paços do Concello o antiguo Ayuntamiento erigido en 1290 con arcos como soportales.

En el frontal, se halla adosado el Chafariz o fuente Barroca de Joao V, que la mandó construir en el S. XVIII.

En el centro de la plaza se levanta el Pelourinho o Picota, un monumento testigo de la historia desde el S XVI, cuando el rey Manuel I concede los fueros a Castelo Novo en 1510. Delante de la picota se conocían las sentencias y se aplicaban los castigos exponiendo a los reos ante el pueblo.

Subimos hasta el castillo por la empinada y empedrada cuesta hasta unas pasarelas que permiten recorrer lo que queda de la fortaleza.

En las últimas excavaciones realizadas a finales del S. XX, aparecieron numerosos objetos de su origen medieval del S. XII; destacan diversas, monedas, piezas de cobre y hierro, cerámicas..etc. Estos hallazgos están depositados en el Museo local. Sobre la única torre que se conserva, se ha construido un esbelto campanario.





