Mata do Buçaco o el Bosque Encantado es un extenso territorio de más de 100 hectáreas y cercado por una curiosa muralla de seis km de piedra que le da cierto aire de misterio y aislamiento.

El bosque se comunica con el exterior con una serie de puertas.. En este inmenso bosque viven más de 25.000 árboles y unas 700 especies de flora; (400 autóctonas y 300 exóticas), favorecidos por varios Microclimas que ayudan a desarrollar una increíble diversidad..

La historia de Buçaco comienza en 1630, cuando unos monjes Carmelitas Descalzos que procedían de España se instalan por la zona. El obispo de Coimbra les cede unos extensos terrenos sin cultivar a los monjes.

Los religiosos se dedicaron a plantar árboles de forma intensiva; muchos de ellos, traídos por los navegantes y conquistadores portugueses. Entre sus árboles más valiosos destacan, un cedro mexicano fechado en 1644 y un Eucalipto de Tasmania Plantado en 1876..

En el extenso recinto destacan las Secuoyas, Abetos del Himalaya, Helechos gigantes, Eucaliptos, Cipreses, Robles, Castaños, Ginkgos, Madroños, Araucarias, Fresnos..Etc.

Entre esta masa arbórea, crecen los Helechos, Mimosas, Hortensias, Lirios y las espectaculares y famosas Camelias..

Buçaco aglutina todo el encanto de los mejores jardines botánicos por su gran variedad de plantas, sus senderos sombreados, su espectacularidad en primavera y el intenso colorido en otoño..

Para visitar el Bosque, es necesario dedicar varias horas e intentar recorrer alguno de los cuatro senderos señalizados.

El recorrido de la Vía Sacra son unos 3 km y representa en varias capillas el camino que tuvo que hacer Jesucristo hacia el Calvario..

Otro de los sendero es el Militar de unos 2,5 km que nos lleva hasta el Museo Militar y al Obelisco, levantado en 1811 en conmemoración de la batalla de Buçaco, donde los ejércitos invasores de Napoleón al mando del mariscal Masséna intentan la conquista de Portugal y se enfrentan a la alianza Anglo-lusa dirigida por el Duque de Wellington.

Este arrasó a las tropas francesas que perdieron más de 4000 soldados..Esta batalla fue el preludio del fin de Napoleón en la batalla de Waterloo.. Al día siguiente de la batalla, el Duque de Wellington descansó en una de las celdas del Monasterio de Buçáco..

El siguiente sendero del Trilho de Agua, tiene unos 3,3 km y recorre varias fuentes y capillas con escenas de la Pasión de Cristo realizadas en terracota..

El último sendero llamado el Trilho de Floresta reliquia, es una continuación del anterior y conserva la vegetación que ofrecía el bosque antes de la transformación que llevaron a cabo los Carmelitas..

El Palacio de Buçaco es un edificio de cuento situado en medio de un bosque que parece encantado.

El Palacio se construyó a finales del S. XIX y es de estilo Neomanuelino.

Su origen fue un pabellón de caza mandado construir por el rey Carlos al prestigioso arquitecto italiano Luigi Manini.

En la construcción participaron numerosos artistas que reflejaron en sus paredes bellos mosaicos y cuadros con escenas relacionadas de la época de los descubrimientos..
Hoy día, el palacio se ha convertido en un hotel de lujo..

Para construir el palacio, el convento de la Santa Cruz original de 1628, perdió parte de sus celdas forradas de corcho para protegerse del frío y conserva la capilla, el claustro y los jardines..

La Fuente fría es otro de los atractivos del parque. Está situada en la parte con más encanto del bosque.

Nace en una cueva alimentada por 4 manantiales y sus aguas se precipitan sobre una escalera de piedra de 144 escalones, formando una espectacular cascada, que finaliza en una preciosa pila rodeada de espléndidas magnolias..

Muy cerca llegamos al valle de los Helechos (Vale dos fetos), con numerosos Helechos gigantes traídos de Tasmania y plantados en 1887.

Decenas de helechos bordean un atractivo paseo mezclados con Rododendros, Calas y Hortensias.

Llegamos hasta la Puerta de Coimbra que aún conserva gran parte de su estructura original. Destacan dos bulas papales grabadas en la piedra; una de ellas, promulgada por el papa Gregorio XVI, prohíbe la entrada a las mujeres a los conventos del parque, bajo amenaza de excomunión. La segunda bula es del papa Urbano VIII y amenaza también con la excomunión a las personas que dañen algún elemento del parque..

Al salir, dirigí la última mirada hacie la espesura del bosque y recordé las palabras que José Saramago escribe en su libro Viaje a Portugal :
“Buçaco no se puede describir..Lo mejor es perderse por él”..



