Comenzamos un largo viaje que nos llevaría a varios países europeos : Francia, Italia, Eslovenia, Hungría y Chequia.. Teníamos muchos días por delante y tras atravesar todo el norte de Italia visitamos Padua para conocer la basílica de San Antonio, es una mezcla de estilos románico y gótico con cúpulas bizantinas. Está decorada con valiosos frescos en sus paredes, pero el lugar más visitado de la Basílica; es sin duda, la capilla de las reliquias del Santo..

Cerca de su tumba; casi todos los visitantes rozan con sus manos los altorrelieves de mármol de la vida de San Antonio. Allí se encuentran las reliquias del santo : Su lengua incorrupta, el maxilar inferior y el aparato vocal.. ¡Sin comentarios!.. Que cada uno piense lo que quiera..
La Capilla de los Scrovegni está dedicada a la Virgen. Es una obra excepcional del Siglo XIV por sus maravillosos frescos de escenas bíblicas pintados por el genio de Giotto.

Me llamó la atención la bella e impresionante plaza de Prato della Valle, un enorme espacio de más de 90.000 metros cuadrados considerado como la plaza más grande de Italia. Tiene planta elíptica y en su parte central, se encuentra la isla de Memmia rodeada por un hermoso canal, que en sus orillas está bordeado por más de 60 estatuas..Un lugar curioso y a la vez muy llamativo por su grandiosidad…Al día siguiente, cruzamos la frontera con Eslovenia para dirigirnos directamente al Lago de Bled..

Eslovenia es un país situado en los Alpes Julianos, a pesar de sus muchos atractivos, es muy desconocido para muchos viajeros.

Se independizó de La antigua Yugoslavia en 1991, tras años de oscura historia y complicadas relaciones con sus vecinos a causa de diferencias culturales, diferentes religiones y por la influencia de la URSS

Está situada entre Italia, Austria, Hungría y Croacia y sólo posee 50 km de costa que dan al Mar Adriático. El país ofrece multitud de atractivos naturales, con un 60% de su territorio cubierto de bosques donde en su interior, esconde más de 500 osos.

.Otro dato curioso es que posee más de 10.000 cuevas en terrenos Kársticos; de entre ellas, hay dos de obligada visita : Postojna y Skocjan.. Entre sus sorprendentes valles, se producen vinos de renombrada calidad mundial y uno de los más importantes productores de una excelente miel..

Llegar a Bled y contemplar el lago por primera vez, es una de esas visiones que se te quedan grabadas en tu retina y a menudo recordarás la impactante impresión que produce el contemplar tanta belleza y esplendor..
El lago está protegido por montañas; que forman un decorado alucinante..

Las más cercanas; abrazan el lago y se visten de una intensa vegetación verde que se refleja en sus transparentes aguas..

En medio del lago, se erige; en una pequeña isla densamente arbolada, una curiosa iglesia con un esbelto campanario.

Hace 500 años ; cuenta la leyenda, el papa regaló a esta iglesia de la Asunción, una enorme campana ; que en su traslado por el lago, una fuerte tormenta hundió la embarcación que la transportaba.. Una rica señora de la ciudad, mandó hacer una nueva campana y colocarla en lo alto del campanario. Por eso, se dice que en Bled hay dos campanas.. Una en el lago y otra en la torre de la iglesia.. Los jóvenes novios que suben los 99 escalones y llegan hasta la iglesia deben subir a la torre y tañer la campana de los deseos.. Eso les dará felicidad para toda la vida..

El lago, no es muy extenso y un agradable sendero de unos 6 km lo bordea por sus orillas. En una de sus riberas,; a unos 150 m, se alza en un risco la imponente silueta del castillo, al cual podemos subir a través de un cómodo sendero. El castillo construido en el Siglo XIII merece una detenida visita y ofrece una de las mejores panoramas del lago y su entorno. En una de sus terrazas asomadas sobre el lago, tomamos una cerveza y contemplamos durante largo tiempo el espectáculo que teníamos ante nosotros.. El castillo tiene un restaurante de comida típica eslovena, una surtida bodega y una original imprenta, copia de la original de Guttember..

Un simpático impresor, nos pidió nuestro nombre y nos realizó una impresión del lago de Bled con nuestros datos en un pergamino con un trozo de cinta lacrada en su margen inferior..Una curiosidad para enmarcar..

Al otro lado del lago, se sitúa el mirador de Ojstrica. Un empinado sendero, te lleva a este balcón con una posición privilegiada sobre el lago y sus alrededores..

El que consigue llegar puede sentarse en el llamado Banco del Corazón..Imprescindible descansar un buen rato tras una dura subida de unos 30 minutos y recrearse ante tan maravilloso panorama..

Al día siguiente nos dirigimos hacia la Garganta de Vintglar a unos 4 km de Bled. Para acceder a este espectacular desfiladero, dimos un paseo por un corto sendero hasta llegar a la entrada de la garganta.

Recorrimos las estrechas pasarelas que sortean las curvas del río Radovna; que durante miles de años ha erosionado esta garganta, bajo las rocosas paredes verticales de los montes Hom y Borst.

El recorrido de algo menos de 2 km es un regalo para los sentidos. El río; con una fuerza indomable, sortea las rocas y forma pequeñas lagunas; que bajo los rayos del sol, ofrecen una gama de aguas azules y turquesas de una belleza increíble..

En muchos de sus recodos, una leve bruma flotaba por la garganta dando una sensación misteriosa y muy atractiva..

Tras pasar 4 puentes y serpenteantes pasarelas; llegamos a la cascada de Sum. El puente que domina la cascada está más alto que el resto de las pasarelas y ofrece una visión muy general de todo el conjunto.

Por un empinado sendero, bajamos hasta el río para mojarnos los pies y hacer unas fotos.

Me entretuve un rato en hojear mi guía y recordar algunos detalles de tan singular desfiladero.

Leí que se descubrió en 1860 por un aventurero llamado Jacob Zummer, el lugar; hasta entonces, era inaccesible y se tardaron más de 30 años en construir las primitivas pasarelas que hicieron posible recorrer la impresionante garganta por los afortunados curiosos..

Llegamos hasta el final y paramos un buen rato a observar el apresurado ritmo del río..

Volvimos para Bled; ya era la hora de almorzar y buscamos un restaurante cerca del lago. Nos sentamos en una estratégica terraza cerca del agua y nos dispusimos para comer algunos platos de la cocina eslovena. Nos deleitaron con un guiso de patatas y carne presentado en un caldero y unas salchichas ahumadas adornadas con rábanos picantes y chucrut.. De postre, pedimos el típico postre del lago, que consiste en un dulce de hojaldre, natillas y crema con un suave sabor a vainilla..Un postre delicioso y crujiente..

El resto de la tarde lo dedicamos a pasear por las riberas del lago. Al atardecer, la luz fue cambiando de color y el cielo pasó a tener unos tonos más cálidos. El agua seguía muy tranquila, y sólo algunos patos se deslizaban; en un silencio absoluto, sobre la plateada superficie del lago.. Unas barcas de madera; llamadas Pletnas, surcaban las aguas en dirección a la isla de los Deseos.. Un bello panorama difícil de olvidar




