Antes de abandonar el impactante yacimiento de Delfos, me detuve ante el Tholos y lancé una mirada hacia las laderas del legendario monte Parnaso, la morada de Apolo..

Recordé la historia de la joven Ninfa Castalia, que para librarse del dios, se tiró a la fuente de las laderas del mítico monte y murió ahogada..La fuente; utilizada para la purificación de los peregrinos que acudían al Oráculo, aumentaba la inspiración de poetas y escritores ..Dejamos a nuestra izquierda el monte Parnaso y nos dirigimos hasta el Monasterio de Osios Loukás, muy cerca del antiguo Golfo de Lepanto, en Beocia.

El monasterio es una obra cumbre de la edad de oro del arte Bizantino por su arquitectura, sus mosaicos de fondos dorados del S.XI y mármoles grises, púrpura y verdes..Está declarado Patrimonio de la Humanidad y situado en un bucólico paraje de gran belleza y rodeado de extensos olivares que producen un inmejorable aceite..

Todo el conjunto es un lugar que invita a la contemplación y a la relajación..La historia comienza cuando un ermitaño llamado Lucas que nace en Delfos en el año 896 deja su hogar en la adolescencia para desarrollar sus facultades de adivino y se dedica a sanar a los enfermos.

Lucas predijo que la isla de Creta iba a ser prontoliberada por un emperador romano. Al morir Lucas, sus predicciones se cumplieron y el propio emperador mandó construir una iglesia para su memoria..La fama de Lucas y las sanaciones pronto se ex tendieron por la región y en el año 1011; sobre los cimientos de la iglesia primitiva, se edifica la nueva iglesia de planta octogonal que será un referente de la arquitectura Bizantina..

Una de las profecías que anunció Lucas afirmaba que la iglesia permanecería propagando el mensaje Divino “Hasta el fin de los tiempos”..El monasterio de Osios Loukás, lleva funcionando desde su fundación y ni el paso del tiempo ni las guerras han podido interrumpir su misión..

El monasterio y las celdas se vieron afectados por los bombarderos en la 2ª guerra mundial.. Este accidente, no afectó a las dos iglesia; una dedicada a San Lucas y la segunda dedicada a la Virgen..

La iglesia de Osios Loukás; la principal, está cubierta por una cúpula de 9 m de diámetro, con una serie de bóvedas de arista que soportan una galería de ventanas de vidrieras que reparten la luz que se refleja en sus delicados y espléndidos mosaicos del S. XI de fondos dorados..

Los mosaicos, Conocidos en todo el mundo, tienen una elaboración con un alto valor artístico y tienen un estilo bizantino casi abstracto, con un destacado tratamiento alargado de las figuras.

.La iglesia Panagia, dedicada a la Virgen, es más antigua de las dos y de menor tamaño, justo en la unión de ambas, se encuentra la Cripta de Santa Bárbara, que tiene su entrada por el lateral del monasterio.

La Cripta tiene curiosas bóvedas de crucería pintadas en la primera mitad del S. XI. Algunos de los frescos, representan a antiguos abades del monasterio. La Cripta guarda las reliquias los restos y reliquias de San Lucas, el fundador del Monasterio..

Los restos de Loukás los trasladaron los cruzados y los entregaron al Vaticano en el S. XIII. Años más tarde, fueron venerados en Venecia hasta el año 1986 que se depositaron definitivamente en el Monasterio de Osios Loukás.

De nuevo subimos a la iglesia para observar sus magníficos suelos de mármol de diferentes colores y dar una última visita a loe espectaculares mosaicos y nos dirigimos hacia el refectorio.

.Durante la 2ª guerra mundial el refectorio quedó destruido y en la actualidad está totalmente reformado.. En el año 1993 se inaugura en la última planta un pequeño museo que entre paredes de piedra y ladrillo expone variados objetos de la vida cotidiana del monasterio, varios trozos de frescos, piezas de mármol, esculturas, cerámicas, capiteles.. etc. Las salas, su decoración y la luz de las ventanas, hacen de la visita una experiencia muy agradable..

En la planta de abajo se visita la cisterna, la bodega, una reconstrucción de una celda del monasterio y su famosa almazara, donde producen el valorado aceite..Salimos hacia el patio y rodeamos todo el complejo de edificios.

Nos sentamos en unos bancos de piedra y nos ofrecieron darnos algo de comer. Disfrutamos de una rica ensalada con bastante queso feta y tomate, unas berenjenas aliñadas , aceitunas, un pan recién salido del horno para mojar en un exquisito aceite y un plato de Tzatziki: la famosa salsa griega..Un final de visita inesperado y muy reconstituyente..Nuestro próximo destino : El Peloponeso..



