
Continuamos muy temprano nuestra ruta por la península de Mani. Desde Gythio bordeamos los Montes Taigetos que atraviesan la península; de norte a sur hasta llegar al Cabo de Ténaro o Matapán. Cruzamos la zona norte hasta Areópolis o ciudad de Ares, el dios de la guerra..En esta ciudad se izó la primera bandera de la independencia de Grecia.. Nos dirigimos hacia el sur hasta Gerolimenas..

Gerolimenas es un encantador pueblo situado al sur de la península de Mani. Es un pueblo pintoresco y uno de los asentamientos más antiguos del Peloponeso

En la antigüedad, fue un importante puerto pesquero que desarrolló un mercado que suministraba pescado a las pequeñas poblaciones cercanas y tuvo un astillero para crear su flota de barcos

Gerolimenas tiene una mezcla de belleza natural con una arquitectura típica de la península de Mani. Sus casas sencillas y rectangulares con grandes ventanas, se diluyen entre el paisaje con sus tonos terrizos que contrastan con el verde intenso del mar..

Paseamos por la pequeña rada y no pudimos resistir sin darnos un apetecible baño en unas aguas tremendamente cristalinas.

Nos sentamos un buen rato sobre la arena bajo un potente sol y entretenidos buscando conchas y pequeñas piedras redondeadas por el trasiego del mar

El olor que provenía de los restaurantes que se sitúan en la parte oeste del puerto, hizo que despertara nuestro apetito y sintiéramos la necesidad de comer..

Nos acomodamos en una terraza junto al mar bajo unas enormes sombrillas que nos protegían del incesante sol..Y la comida fue..Sencillamente insuperable…Gerolimenas es un publecito sencillo, sin lujosas casas ni monumentos, pero tiene algo especial que atrapa por su simplicidad y belleza…

Continuamos nuestra ruta por la península de Mani hacia el sur y ya; muy cerca del cabo de Ténaro, apareció sobre una colina la impresionante silueta del pueblo de Vathia; el pueblo de los Maniots, descendientes de los antiguos Espartanos, que debido a lo accidentado de su terreno,,han vivido aislados y con fama de feroces luchadores en sus enfrentamientos con los turcos…

Vathia es un pueblo semi-abandonado que destaca por sus torres cuadradas de piedra; que varían de altura, según el nivel económico y social de sus propietarios..Su arquitectura, es muy común en la península de Mani, aunque en Vathia es donde se encuentran más edificios de estas características.

La mayoría de estas torres se construyeron en los siglos XVIII y XIX para defenderse: en teoría de los ataques de piratas y asaltantes, aunque durante el S. XVIII hubo muchos enfrentamientos entre clanes familiares de índole violento.

Ya en el S. XX, la vida en Vathia fue difícil; principalmente por la dificultad de su ubicación geográfica y hubo a finales de los 70 una emigración importante a EEUU y a otros lugares de Europa..Esto produjo un abandono de muchas casas que comenzaron un período de deterioro y destrucción..

Años más tarde, la Organización de Turismo de Grecia estudió las posibilidades que ofrecía el pueblo, tanto por su arquitectura como por su curiosa historia y comenzó una campaña para atraer a los antiguos propietarios y sobre todo al turismo..Aunque el proyecto no ha tenido el éxito esperado, muchas de las casas se han restaurado y convertidas en hospedajes y algún restaurante..

Decidimos llegar hasta el extremo sur de la península de Mani; al cabo de Ténaro o Matapám. Ya en la carretera volvimos la mirada hacia Vathia, mimetizado con su entorno y con sus 30 0 40 casas rodeadas de vegetación. Desde aquí, el conjunto parecía abandonado, sin movimiento, misterioso…Cada vez que nos íbamos alejando, la sensación de soledad era mayor.

Seguimos por la zigzagueante y estrecha carretera con la visión; cada vez más cercana del mar. Poca gente se atreve a aventurarse por estas áridas y alejadas carreteras desprovistas de casas y de aparente actividad humana..

Paramos en lo que parecían unos corrales abandonados delimitados por unas hermosas y amenazantes chumberas. Intentamos coger algunos higos, pero conseguir aprovecharlos sin que una de sus púas te pinchar, hizo que desistiéramos de la apetitosa idea.. La carretera finaliza y un estrecho y ondulado sendero; tras pasar los restos de una iglesia abandonada y las escasas ruinas de una antigua ciudad romana.

El sendero serpentea por terrenos agrestes hasta unas escaleras que te bajan hasta el faro.. El punto más al sur de Grecia continental.. Estamos en las últimas estribaciones de los Montes Taigetos.. La Mitología Griega; sitúa aquí; en el Cabo de Ténaro, la entrada al Inframundo donde al morir, terminaban las almas de los hombres en el tenebroso reino de Hades…Desde la terraza del solitario faro, recordé la genial escultura de Bernini sobre el rapto de Perséfone por el dios Hades que se encuentra en la Galería Borghese de Roma..Un intenso escalofrío recorrió mi cuerpo..Sólo se escuchaba el incesante e imponente rugir del mar, mientras unas gaviotas sorteaban el viento sobre mi cabeza..¡Unos instantes.. inolvidables..Únicos!!.. Sólo por estos momentos..Merece la pena viajar..




