
GRUYÈRES
Visitamos durante unos días la bella y afrancesada ciudad de Ginebra y bordeamos la ribera sur del lago Leman para dirigirnos al Cantón de Friburgo, en concreto a Gruyères.
Hicimos un par de paradas; una en la ciudad medieval francesa de Ivoire con sus llamativas cúpulas plateadas y otra en la espléndida y famosa ciudad de Gstaad, meca del turismo de lujo y enclavada en un paradisiaco y espectacular valle.
Cerca de Gruyères paramos en una típica granja Suiza para probar el famoso queso.. Allí nos explicaron que sus vacas sólo comían hierba, sin hormonas ni antibióticos y que la normativa suiza es muy exigente con el proceso de elaboración del queso.
Nos dieron a probar un espléndido queso acompañado de fruta, cebolletas y algo de embutido.. A continuación nos obsequiaron con espléndida leche que nos pareció exquisita..
Gruyères es sin duda uno de los pueblos más bonitos de Suiza, se halla encaramado en una colina y protegido por una extensa muralla; de la cual, destaca su imponente castillo.. Representa la imagen más bucólica de Suiza, rodeada de interminables prados donde las vacas pastan ajenas al trasiego turístico de la ciudad. 
Subimos por un camino de tierra, rodeados de vacas que pastaban plácidamente , hasta la antigua puerta fortificada de Belluard del S. XVIII. Subimos unos escalones de piedra situados en la parte interior de la puerta hasta llegar a una curiosa torre circular unida a las almenas de la muralla de la ciudad.
La única calle de Gruyères es la Rue du Bourg, plagada de restaurantes y tiendas ubicadas en las bellas casas medievales. Justo a la izquierda de la fuente, vemos otra de las puertas de accesos a la muralla defensiva.
Bajo el matacán se halla un dibujo que representa a Claremboz y a Bras de Fer, dos valientes héroes locales que en 1349, se enfrentaron a los ataques de los Berneses y Friburgueses contra el Conde de Gruyères.. En duras condiciones, supieron aguantar los ataques en el Bosque de Sautaux, hasta que llegaron los refuerzos del Conde..
La fuente es del S. XVIII y a través de tuberías de madera, fue la encargada de llevar el agua potable a la ciudad; para descanso de los habitantes ,que tenía que recorrer un largo camino para llegar a los pozos de alrededor..
Seguimos por la rue hasta llegar al Calvario, un edificio del S.XVI con un curioso y complicado techo. En la fachada, un grupo escultórico que representa a Jesús en la cruz acompañado por la Virgen y S. Juan. Este edificio ha tenido varios usos, desde cárcel, puesto de la guardia, granero..etc. Hoy día es un centro de exposiciones artesanas.
Antes de llegar al imponente castillo de Gruyères, existe otro más pequeño; el Castillo de St Germain, adquirido por el famoso pintor suizo Hans R. Giger creador de Alien que tras ganar un Oscar en 1980 se compró el pequeño castillo y creó un museo con todas sus creaciones y dibujos..
Frente al museo abrió el Giger Bar, un extraño local donde se encuentran sus creaciones Biomecánicas, techos de vértebras que producen la sensación de estar dentro de un extraño animal..Tras esta experiencia paranormal, salimos al bucólico pueblo.. muy cerca, se encuentra el Tibet Museum. El museo obra del coleccionista Alain Bordier, que durante toda su vida, se dedicó a coleccionar más de 300 obras budistas de gran calidad de los pueblos del Himalaya como Tibet, Nepal, norte de India..etc..La colección está compuesta de esculturas, pinturas y objetos de ritos..
Rodeados de una agradable vegetación, subimos el último tramo hasta llegar al castillo, uno de los más visitados de Suiza.
En sus ochocientos años de historia; este edificio de cuento, guarda entre sus muros de piedra un extenso mobiliario, una rica colección de tapices, pinturas, frescos y sobre todo, un coqueto jardín francés rodeado de un curiosa balconada de madera..
Entre los setos del jardín recordé la historia de la Bella Lucía, un campesina de gran belleza.. El conde de Gruyéres, le prometió regalar unas tierras si pasaba la noche con él. La bella Lucía accedió y logró emborrachar al conde; que a pesar de todo, regaló las tierras a la Bella Lucía..
Para finalizar nuestra visita a Gruyères, volvimos sobre nuestros pasos y tras un agradable paseo bajamos por un tranquilo sendero hasta la carretera Visitamos la Maison du Gruyére, donde los maestros queseros elaboran el famoso queso.. Nos hablaron de sus apreciadas vacas, que pastan y se alimentan por los alrededores. Cada vaca consume más de 100 kilos de hierba al día, beben unos 50 litros de agua para producir unos 25 litros de leche diarios..Para elaborar un queso de unos 30 kilos.. ¡¡Se necesitan 350 litros de leche!!.
Con un buen sabor de boca y con una generosa provisión de queso finalizamos nuestra visita a este bello y curioso pueblo.. El viento al atardecer subió un poco de intensidad y los árboles del sendero de vuelta agitaban intranquilas sus hojas..Sólo las numerosas vacas pacían inmóviles ajenas a todo lo que las rodeaba..